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lunes, 31 de mayo de 2010

PRESENTACIÓN DE "POEMAS FAUNOS" DE JOAN VIVA



"CRÍTICA DE LA CRÍTICA CRÍTICA"

SOBRE MARX

(“Crítica de la crítica crítica” fue el verdadero nombre del libro “La Sagrada Familia”, cambio que Marx y Engels aceptaron a pedido del editor. En la foto: Marx joven).

En un artículo anterior sobre Marx (http://rodolfoybarra.blogspot.com/2010/05/marx-mexico-y-peru.html ), un anónimo me conmina a rectificarme, por cuanto la información vertida por mi persona –eso dice el anónimo— estarían erradas y comprenderían a la etapa eurocentrista del pensador renano Karl Marx. Antes que nada, quiero apuntar que mi intención no es servir a la “contrarrevolución” ¿¿?? (Acaso la contrarrevolución no es la ortodoxia que quiere pasar por “verdadera” con la adaptación y fragua de un dogma que es, a todas luces, torcido, o, por lo menos, aguanoso; en todo caso, deberíamos hablar de una contraevolución, eso sería lo más exacto aunque no necesariamente dentro del darwinismo clásico inspirador de Stalin, quizás mejor con Lamarck y su marche de la nature), tampoco mi posición pretende “desprestigiar-al-individuo-Marx-para,-a-su-vez,-invalidar-al-marxismo –como-teoría-política-revolucionaria” (no sé a qué mente paranoica y con rasgos oligofrénicos se le puede ocurrir semejante tontería que quiere ampararse en la mentira para “prestigiar” a alguien). Lo que se busca, en todo caso, con estos artículos, es acercarnos al pensamiento real, al marxismo “utilitario” y no al marxismo de bolsillo o al marxismo demagógico (de seudorrevolucionarios que se amparan en el anonimato para lanzar puyas y comerse los mocos) que siempre ha pretendido tener una razón que la historia ha negado categóricamente. En todo caso como se dice en la jurisprudencia: a las pruebas (y no a la hermenéutica literaria) me remito.
Que Marx fue un borracho pervertido que no sabía nada de economía (y que derrochaba el poco dinero que su padre le enviaba cuando era estudiante) es una verdad histórica, prueba de ello es el rompimiento con uno de su primeros colaboradores: Arnold Ruge, director de la revista “Anales franco-alemanes”, quien lo abandona porque Marx no sabía cómo administrar una revista, permanecía “indiferente” ante el autosostenimiento editorial, recibía el “truck” de mala gana, o sea el pago de sueldo en forma de revistas, y no quería sacrificar nada por la causa (menos, vender las revistas para ganarse el sustento) y pretendía que otros arriesgarán por él (y no como cuentan los falseadores de la historia que dicen que Marx se apartó de Ruge “por sus razones socialistas y decepcionado por el carácter de su antiguo colaborador”; decepcionado porque Ruge exigía que pusiera de su bolsillo y este mezquinamente se negaba a hacerlo). Quizás la prueba más directa de esto es que cuando nació su primer hijo con Jenny de westfalia (“la muchacha más bonita de Trier”, familia de los que más tarde sería los industriales “Phillips”), Marx tuvo que aceptar dinero del otro borracho teoricista: el comerciante Engels y el de amigos de Colonia quienes le ofrendaron en un diezmo generoso mil tálers para que no cayera en la bancarrota. Según el Instituto Marx-Engels durante toda su vida Marx recibió de parte de Engels, la friolera cifra de seis millones de franco franceses. Lo increíble de esto es cómo alguien que siempre derrochó el dinero y estuvo al tanto de las herencias (deseando la muerte de sus parientes: “Si el perro se muere se acaban los problemas”. Marx en torno al estado de salud de un tío), podría haber desarrollado una “teoría económica” mirando al resto y no mirándose a sí mismo, a lo cual hay que sumar que Marx perdió mucho dinero en la bolsa de valores en la cual refrendó que, él, como economista, no sabía nada. Quizá por eso toda su teoría económica puede reducirse a que el hombre es un estómago que tiene que ser llenado y rellenado constantemente, él ni siquiera tenía la idea de que el estómago podría ser un “cerebro” primitivo, y en esta conceptualización dualista y occidental estableció su infraestructura (base material) y la superestructura (cualquier necesidad en la que no tenga que ver el estómago); al igual que en su teoría sobre la “Mercancía y la Moneda” donde “la utilidad de una cosa que depende de sus cualidades naturales y aparece en su uso o consumo, hace de ella un valor de uso”, sin embargo las necesidades humanas de cualquier especie obvian las necesidades inventadas o las necesidades patológicas o las necesidades maquilladas como “necesidades” pero que en realidad son desórdenes de la personalidad o un invento del conductismo capitalista (perdonen mi síntesis sobre este tema. Pronto publicaré un ensayo al respecto). Si algo podemos rescatar de estas ideas es que el pensamiento occidental salió fortalecido, el mismo Marx lo confiesa al referirse al proletariado alemán como el teórico del proletariado europeo, al proletariado inglés como el de economista , y al francés como el político. Ideas que poco o nada aportaron a la realidad americana, países, que, como sabemos, Marx despreciaba (a excepción del pueblo norteamericano a quien Marx guardaba especial estima por ser el receptáculo de los inmigrantes ingleses, irlandeses, etc., en suma, europeos como él mismo). Todavía nadie ha analizado y dicho su opinión sobre estas ideas de Marx: “conviene que en la medida de lo posible nos ocuparemos del proletariado y lo sometamos a aquellos que manejan el dinero. Con este medio levantaremos masas, las empujaremos a las agitaciones, a las revoluciones, y cada una de estas catástrofes significan un gran triunfo para nuestros propósitos”. Fácil es decir que “esos pensamientos corresponden a un tiempo y que luego fueron rectificados”, ese simplismo para analizar el mundo de las ideas o los dogmas no nos lleva a nada, es necesario desglosar toda teoría y argumentar con base y no con meras fechas alejados de todo razonamiento y de todo principio de la lógica.
Algo parecido podemos decir de su posición religiosa y toda esa monserga del “opio del pueblo” (en realidad se debería hablar del “opio de la burguesía” o el “opio de la reacción” ya que el sentido de la pertenencia “de, del” no es real). Lo cierto es que Marx nunca dejó de ser judío practicante. Cuando Marx muere, la empleada de este, Helen Demuth, confiesa que el científico y pensador Marx se encerraba para rezar las filacterias (tiras de pergaminos con pasajes de la biblia que los judíos acompañan en sus rezos). Aquí el comentario: “El era un hombre temeroso de Dios. Cuando estaba muy enfermo, oraba solo en esta habitación ante una hilera de velas encendidas, amarrándose una especie de cinta métrica alrededor de su frente” (Riis, Sergius Martin. Karl Marx, Master of Fraud. New York: Robert Speller, 1962). ¿Y dónde queda la frase de su amigo Georg Jung?: “De seguro que Marx aventará a Dios de su cielo” (frase que en la revolución bolchevique se transformó en “Echemos a los capitalistas de la tierra y a Dios del Cielo”), al parecer Marx, adoraba, a solas, a ese dios castigador que en público negaba. Virtudes públicas y vicios privados. Si esto ocurrió al final de su vida, ¿en qué momento Marx rectifica sus errores?, no será que esta rectificación es una construcción de áulicos y ganapanes que pretendiendo adorar una imagen correcta (o lo que ellos creen como correcto en su necesidad de "reemplazo creencial") han tratado de borrar todo vestigio de “fealdad” y de cuestiones de inhumanidad, amoralidad e inmoralidad; o, quizás, fue la coherencia interior de Marx quien en su juventud escribió el libelo: “La Unión de los fieles con Cristo”, y que luego en El Capital inconscientemente deslizó: “el cristianismo, con su culto del hombre abstracto, especialmente en su desarrollo burgués, (protestantismo, deísmo, etc.), es la forma de religión más adecuada”. Una inconsecuencia más, no avisada por el ganado que no es capaz de cuestionar nada y asiente la cabeza ante el hacha o ante el hierro del amo.
Con respecto a esto último, es conocido el caso del hijo que Marx tuvo con su empleada y que luego echó la culpa a Engels y que este aceptó porque admiraba y quería buenamente a Marx (de manera ingenua y hasta patológica). Quizás el mismo Marx se aprovechó de Engels y eso no sólo en el plano crematístico ni en la paternidad responsable, hay que recordar que Engels como pensador era tímido y había publicado varios textos de forma anónima, a saber: “Shelling y la Revelación”, una obra de 55 páginas a quienes muchos atribuían a Bakunin, y poemas de corte “histórico cristiano”, uno de los cuales está dedicado a Marx antes de conocerlo (¿Quién es el que avanza luego con estrépito salvaje?/ Un moreno muchachote de Tréveris, un auténtico/ monstruo, avanza, sin pararse, a grandes saltos avanza/ y truena, lleno de ira, como si quisiera asir/ la vasta lona del cielo y a puño traerla a tierra./ ambos brazos extendiendo a todo lo ancho del aire,/ el recio puño cerrado, blandiéndolo sin descanso,/ como si diez mil demonios tirasen de su chaqueta). Y se supone que fue Engels quien planteó primero el problema económico o las “primeras sugestiones” en sus “Trazos para una crítica de la Economía Política”, aunque Engels, siempre tímido y modesto --que hacía el papel de macho omega--, dijo que Marx hubiera hecho los mismos descubrimientos tarde o temprano ¿¿¿??? Y que fue Marx quien dio a sus tesis “la forma clara y definitiva” ¿!; en otras palabras, Engels siempre iba a aceptar como válidas y superiores cualquier idea que proviniera de Marx, e incluso aceptaría (a cabeza gacha) una paternidad de la cual no era responsable.
Quizás la frustración de Marx (esa frustración teórica por querer abarcarlo todo en pensamientos desordenados y alocados como fue su juventud, y, luego, su aparente vuelta al “orden” en la vejez) proceda de su incapacidad para realizarse como poeta (hecho que no pudo solucionar ni con la ayuda del aedo Enrique Heine quien le dió una mano al repasar sus primeros garabatos poéticos), lo mismo que le ocurrió a Hitler cuya rabia hacia las pinturas que vendía por las calles lo terminó aventando malamente a la política y de ahí al genocidio; o los intereses en el drama que construyeron al monstruo de Goebbels, o la escases de filosofía que hundió a Rosemberg, o la no aceptación musical de Charles Mason (aprovechada por los “Beach Boys”) que lo catapultaron como un serial killers. Lo mismo pasó con Engels y la poesía, aunque este fue más sincero y apuntó con respecto a la publicación de un poema suyo: “ya que otros tan asnos como yo, y aún más, lo hacen, y puesto que con ello no voy a alzar ni a bajar tampoco el nivel de nuestra literatura”.
De seguro, muchos marxistas de juguete, reprimidos marxianos autohumillados en los anónimos, se atreverán a cuestionar estas líneas, no obstante lo más importante de esto es que urge una nueva teoría para el proletariado, una nueva visión del orden mundial, un estudio que planteé la caída del imperialismo (no como etapa superior del capitalismo, ya que en un proceso de cambios no hay etapas superiores simplemente estadíos circulados o espiralados). Y como reza en los slogans subterráneos lo importante que significa “ser y no parecer”, ética e ideología, aceptar una teoría que no se ha hecho carne con su creador, etc. Espero que en los comentarios no se apele a los insultos fáciles, vieja costumbre de Marx quien apodaba “el cerdo” a Feiligrath, “nulidad teórica” al grande de Bakunin, “judío mezquino” a Lasalle (siendo judío él mismo); asimismo llamaba a los rusos “come-coles”, a los pueblos eslavos: “desperdicios étnicos”, se refería a los alemanes como el “estúpido pueblo alemán” y que “los alemanes, chinos y judíos se pueden comparar con mercachifles y buhoneros”.
Quizás lo más importante de Marx es que aspiró no a explicar la sociedad sino a transformala, pero, en el fondo, digámoslo de una vez: Marx fue un hijo de puta.

Continuará.
ACTUALIZACIÓN:
A pedido de los lectores publico la bibliografía necesaria:
-Riis, Sergius Martin. Karl Marx, Master of Fraud. New York: Robert, 1962.
-Mehring, Franz. Karl Marx. Gestichte seines Lebens. Berlín 1964. Recomiendo esta obra en la versión de Editorial Grijalbo, 1984.
-Marx, Karl und Friedrich Engels. Historisch-kritisch Gesamtausgabe. Werke, Shriften, Briefe (Edición Completa Histórico-Crítica. Obras, Escritos, Cartas) en nombre del Instituto Marx-Engels, Moscú, publicado por David Rjazanov (Frankfur-am-Main: Marx-Engels Archiv, 1927).
-Mayta, Quispe. Judíos: Culpables de todas las desgracias de la humanidad. Ediciones Horizonte, 2009, Lima-Perú.
-Tsuzuki, Chushichi. The life of Eleanor Marx (La Vida de Eleanor Marx). Oxford: Clarendon Press, 1967.
-Wurmbrand, Richard, ¿Fue Karl Marx un Satanista? Editorial La Voz, Guatemala, 1979.
Otros libros de soporte han sido "El Capital" de Marx", "El Manifiesto Comunista" de Marx y Engels, "Archipiélago Gulag" de Alexander Soljenitsin, "Los Escritos Socialistas Filosóficos. Sobre el Sistema Monetario" de Moisés Hess, etc.
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jueves, 27 de mayo de 2010

"LA CÁRCEL DEBE SER PARA GARCÍA"


Es insólito, por decir lo menos, que un humilde dirigente nativo venga a entregarse a las leyes burguesas instaurada por los criollos vendepatria mientras los verdaderos culpables de robos y crímenes (como lo fue y es la miserable Mercedes Cabanillas en el caso Bagua) permanecen libres atornillados en un poder inventado por una seudodemocracia sostenida en el engaño y la corrupción (no necesito mayores detalles para sostener esto último, o alguien cree lo contrario?).
En el caso de Lori Berenson tendríamos mucho y poco qué decir. Mucho en relación a si es una terrorista arrepentida o si es una revolucionaria, alguien que luchó por elevados ideales, etc. Poco qué decir en torno a su liberación: si ha cumplido las tres cuartas partes de su pena y las leyes (inventados por el país oficial) dicen que puede salir libre, pues, entonces que se le dé su libertad (hablo de "libertad" porque en un país como el nuestro la prisión domiciliaria es sinónimo de exención). Eso es todo. Lo contrario significaría que no sólo somos un país con una "democracia" secuestrada sino que somos un pueblo bárbaro jibarizado por el imperialismo y una burguesía nativa con tendencia al canibalismo.
Por igual, las cárceles (y la corrección de lo que llaman "democracia") están esperando a Alan García y todos sus compinches, sólo entonces podríamos creer en la democracia (sin comillas), en las leyes y en el orden.
Aquí un envío de Dante Castro sobre el tema:


Lori sale, Pizango entra
LA CÁRCEL DEBE SER PARA GARCÍA
Escribe: Dante Castro

Dos grandes sucesos empañan el panorama del triunfalista genocida Alan García: la libertad condicional de Lori Berenson y el retorno de Alberto Pizango. Por Berenson la prensa de derecha, (es decir, toda la prensa), armaron un alboroto sensacionalista para que el público se horrorice y proteste por la "injusta" liberación de "terroristas". No les cabe en la cabeza que la aplicación de los beneficios penitenciarios de acuerdo a ley son inalienables. Quieren desquite, venganza, mas no justicia. Quisieran que a los luchadores sociales encarcelados, les arrebaten hasta el aire que respiran.

El retorno de Alberto Pizango también carga las tintas de la prensa amarilla (es decir, de toda la prensa) porque el Apu de la nación Awajum, con su sola presencia y poniéndose a derecho, ya está amenazando la legitimidad del gobierno de García. Pizango sabía que iba a ser encarcelado, pero sabe que desde la prisión también se inician grandes batallas.

La candidatura de Pizango es la única que nace de la insurgencia popular contra el neoliberalismo y la voracidad de las transnacionales. La propuesta de la Alianza Alternativa para la Humanidad es su fórmula electoral, pero el FRENVIDAS -Frente de defensa de la vida y la soberanía- como frente amplio de masas, se hizo para seguir la lucha, aglutinando a todos los que quieran insurgir contra este régimen podrido por la corrupción de sus funcionarios.

El FRENVIDAS (Frente de defensa de la vida y la soberanía) no es un movimiento electoral sino un frente unificador de las luchas de los pueblos. No importa si alguien quiere votar por Ollanta y otro quisere hacerlo por el padre Arana, como tampoco importa si uno quiere votar por Pizango y el vecino quiere viciar su voto. El FRENVIDAS se construye para ir más allá de las elecciones en unidad con todos ellos.

Después que les pase a algunos la embriaguez electorera, recordarán que las masas siguen luchando por sus justas reivindicaciones, porque jamás iban a esperar que algún candidato del pueblo asuma la presidencia para que les resuelva sus demandas. Éstas hay que conquistarlas a través de la lucha. Los decretos antisoberanos y entreguistas fueron derogados por el sacrificio de Bagua, no por gestión burocrática.

Alberto Pizango no sólo es el candidato awajum que representa a los pueblos en lucha, a las masas insurgentes, sino que es quien propone la unidad de todos los luchadores sociales, al margen de elecciones, para conquistar mediante la insurgencia popular aquella nueva democracia que mediante el poder popular desplace a la vieja democracia.

Lor Berenson salió de las rejas y entra Pizango a prisión, pero García tiembla porque ambos hechos demuestran que hay cosas que escapan de su control absolutista. Mientras tenga preso a Pizango, los ojos del mundo civilizado estarán puestos sobre él, quien se ufana de no tener presos políticos en sus mazmorras.

Qué vergüenza para este cerdo ladrón y asesino. Está sentado en el banquillo de los acusados, siendo libre, mientras que sus enemigos asumen la cárcel con la dignidad que sólo tienen los revolucionarios. Sería mejor que vaya haciendo un lugarcito al lado de la celda dorada de Fujimori, o de la prisión-tumba de Montesinos, porque su futuro es ese.
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CÉSAR N Y EL "CABARET FRAGOR" EN CONCIERTO


martes, 25 de mayo de 2010

Howlin' Wolf: How Many More Years



(How Many More Years, no confundir con How Many More Times de Zepellin)

I'm gonna fall on my knees, I'm gonna raise up my right hand
I'm gonna fall on my knees, I'm gonna raise up my right hand
Say I'd feel much better darling, if you'd just only understand

lunes, 24 de mayo de 2010

YBARRARIO: A B-TO MAYA (Y TRIBUTO EN "EL AVERNO")



Fue uno de los nuestros. Escribía poemas, iba a los conciertos, participaba (de forma individualista) de la lucha anárquica contra un sistema decadente. Varias veces me encontré con él en la puerta de los conciertos tratando de burlar al controlador o haciendo las transacciones necesarias y forzadas para pasar cinco y pagar por dos. Era bajo de estatura, tenía el pelo hacia un costado como un mohicano o cresta de pelo que se doblaba sobre uno de sus hombros; usaba casacas de cuero con incrustaciones de chinches y clavos de dos pulgadas que le daban la imagen de un personaje de Mad Max, y, por abajo, llevaba pantalones chupetes con las rodillas agujereadas que acababan en unos borceguíes de cuero. Casi siempre llevaba amarrado una chompa a la cintura que le daba una imagen de greasers, de rebelde, contestatario, o lo que los entendidos conocen como outsiders. A un costado colgaba un morral de lona (ex propiedad de algún cachaco del SMO) que dejaba ver algunas hojas y cuadernos con textos suyos escritos a mano y otros trazos con plumones o cualquier cosa que le sirviera para apuntar lo que salía de sus experiencias en el día a día.
Había encontrado en la vida bohemia, no un escape sino una forma de lucha, una forma de rechazo a la sociedad; y en la poesía, una forma de servicio y de acción hacia lo que él (y lo que todos sus amigos) consideraba(mos) como honesto.
Alguna vez me encontré con él en peleas callejeras (donde un par de puñetes y patadas validaban lo que la palabra no podía expresar) y en pogos de bandas roqueras olvidadas, viejos grupos de punk y hardcore que le cantaban a los hijos de los obreros y a jóvenes radicales lumpenizados por la división de clases y la falta de oportunidades, a los que la “gente de la sociedad” llamaba desadaptados, vándalos, “delincuentes juveniles” (oh horror, malditos, desgraciados, carteristas, “pandilleros”, “devuelvan los accesorios de mi auto”), etc., etc. Lo vi, también, en marchas y en huelgas nacionales contra tiranos vendepatrias (los que hoy son juzgados y los que mañana serán llevados al paredón en Fuenteovejuna o a la forma de Ilave) y sus matanzas de campesinos y políticas de hambre. Siempre se hacía presente, dando vivas y ayudando a repartir volantes con mensajes anti-Estado en un compromiso que tenía que ver consigo mismo (“sin luchas no hay victorias”). Lo vi lanzando piedras en manifestaciones públicas y discutiendo en la calle con viejos borrachos que creían que él era de los suyos; pero él, a pesar de las manchas de panqueques y de las manchas de poetas y bohemios, andaba solo. Muchos lo conocían, pero pocos eran sus amigos. Se embriagaba, fumaba mariguana, gritaba “Anarquía-punk rock-venceremos”, se batía en duelo con el esplín y la modorra de la capital (esa extraña forma que tienen muchos de ir muriéndose sin cuestionarse nada, aceptando el burdo rol que la familia y la sociedad les impone mientras los llevan al matadero). Y, por las noches, entrada la madrugada, llegaba cansado a su cuarto y se dejaba caer sobre un colchón de paja (idéntico a los que los fabricantes sionistas de “Colchones Paraíso” denunciaban como focos infecciosos o antihigiénicos, etc.,), entonces prendía su vieja grabadora “National” ponía un casete de La Poya Records (al que previamente había rebobinado con un lapicero) y se ponía a tararear canción tras canción hasta que el sueño lo alcanzaba. El mundo, entonces, era la comuna española que había vencido a las huestes franquistas, eran los anarquistas quienes habían instaurado su poder hacia un camino libertario y sin opresión. El mundo ideal que a veces en la ligera ebriedad o en la borrachera extralímbica tomaba cuerpo y se expandía mientras él dormía.
Nunca había pretendido ser un Bukowski perdido en San Francisco o uno de esos poetas resinosos que se las daban de les poètes maudits en la calle Quilca o en esas universidades para los hijos de la reacción. Para él esta forma de vivir era natural. Entre el licor y la poesía hay una pequeña línea que a veces se borra y da paso a un sentido de enajenación de la realidad donde la poesía a pesar de sus roces con “el mundo objetivado” casi siempre sale airosa y renovada de palabras, de mensajes, de propuestas, o simplemente de experiencias, experiencias que llamamos “vida”.

Cierto día de euforia en que había comprobado que “el camino de los excesos conduce al palacio de la sabiduría” se dedicó a decirle “salud” a todo el mundo, tomó decalitros de cerveza, ron, cañazo y un mejunje de alcohol metílico mezclado con emoliente, y en un momento de total descuido (al igual que el gran Hendrix de Purple Haze mientras hacía una siesta) se ahogó en su propia regurgitación. Siempre anduvo solo y en ese momento grave de su vida sabía que ese era su designio, su sino en el mundo subterráneo, sin líderes, caminando como langostas sobre este valle de lágrimas donde hay que improvisar la risa mientras cae una lágrima y Garrick nos mira a lo lejos y levanta el vaso para decir “salud”.

Detrás de la penumbra William Blake lo esperaba con los brazos abiertos.
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IV FESTIVAL "PALABRA EN EL MUNDO" ESTE MIÉRCOLES 26 EN LA CASA ESPAÑA


viernes, 21 de mayo de 2010

"INFAMIA Y DISPARATES CONTRA JAVIER HERAUD" ENVÍO DE DANTE CASTRO


P4R. A los sacha "puristas" (hinchados por las fuelles publicitarias del academicismo esquizoide y ramplón) les es difícil entender cómo la literatura puede liarse con la política o con la realidad social, para ellos la poesía es impoluta y nada la puede manchar; C3T, cualquier intento por "profanar" el verbo de dios con "asuntos terrestres" o intentar algún reclamo extrapoético (¿qué es lo poético y qué es lo extrapoético?) será visto como una afrenta, como un "bajón literario", P3T, como una descompensación gaseosa que rellena el ambiente del maldito lenguaje prosaico, lunfardo (el pueblo solo gruñe y lastima los oídos de los señoritos cosmopolitas que le cantan a la bomba atómica o al sexo contranatura); por eso ellos siempre aceptarán cualquier cosa: aceptarán falsear la historia, aceptarán prestarse al juego de la lumpenburguesía parásita, aceptarán cualquier premio, cualquier bequita (a cualquier lado) aceptarán callar ante el oprobio y ante la ignominia, A6C, aceptarán cantarle a la paz desde un símbolo de guerra o presea histórica (como el Huáscar), etc., etc... y seguirán aceptando y aceptando hasta pasar a la historia como los "poetas", los "escritores", los "artistas" que siempre quisieron ser pero nunca lograron alcanzar (la fiesta sólo les durará el tiempo que cueste cambiar esa superestructura falsa y decadente por una real y concreta). El lenguaje será un pretexto para callar o no decir nada (¿"Proyectaré slides sobre la nuca de mis contemporáneos" o proyectaré sus miserias sobre la nuca carcunda de mis contemporáneos vendidos a un sistema opresor por un plato de lentejas?). Jaque ("mate pastor").
Aquí el envío del amigo Dante Castro:



INFAMIA Y DISPARATES CONTRA JAVIER HERAUD
Escribe: Dante Castro Arrasco

Un 15 de mayo de 1963 murió abaleado el joven poeta Javier Heraud en Puerto Maldonado. La sociedad peruana se conmovió al saber que los jóvenes con futuro promisorio, como él, preferían optar por el sacrificio heroico antes de seguir viviendo en un país de iniquidad y explotación. Si hay algo que he tratado de hacer, es reconstruir la historia de los movimientos guerrilleros que no vivió mi generación. En ese tránsito de testimonios, entrevisté a Alaín Elías, del ELN, compañero de riesgos de Javier Heraud y el único de los dos que sobrevivió en la fatídica lancha donde murió el poeta abaleado por una muchedumbre enardecida. Mantengo mi amistad con Alaín Elías y quisiera alentarlo a que responda los infundios de Rodolfo Hinostroza, publicados en Caretas, edición 2130, de reciente aparición y que mis lectores pueden consultar en enlace:
http://www.caretas.com.pe/Main.asp?T=3082&S=&id=12&idE=879&idSTo=0&idA=46413

Veamos. Rodolfo Hinostroza -entre los peruanos becados en Cuba- no quiso enrolarse en el maretazo de guerrillas que inspiraba la revolución cubana en América Latina, porque, según él mismo confiesa, discrepaba de la línea guerrillerista de Fidel Castro. Eso es aceptable ahora, después del fracaso del foquismo en nuestro continente. Pero en ese entonces había una tentadora e irresistible teorización del nuevo método y de los mil Viet Nam, contra la desviación ideológica del "tránsito pacífico al poder". Solo la experiencia podía demostrar la eficacia del proyecto y el Che sucumbió poniendo a prueba, a riesgo de su propia vida, aquello que en algún momento planteó. Hay gente que vive como predica, pues...

Pero en la nota de Hinostroza hay un tufo de descarga de conciencia y de revancha contra la figura épica de su contemporáneo, al cual nunca pudo superar. Considero que Heraud tenía mejores condiciones que él para evolucionar como poeta y si no hubiese sido asesinado en Puerto Maldonado, la literatura peruana hubiera tenido otro contribuyente de enorme estatura como Vallejo. No lo digo por su constitución física, evidentemente. Hay que remarcar que Heraud no necesitaba de muletas extraliterarias, como la del sacrificio heroico, para ser reconocido como talentoso creador. Ya tenía el reconocimiento merecido, a temprana edad y con un futuro promisorio.

Reducir la voluntad de sacrificio de Javier Heraud a una bravuconada de pituco incomprendido e incompetente para la pelea, es caricaturizar su significado. Esa voluntad de sacrificio se venía manifestando ya en su poesía primigenia y en el acercamiento de Javier a los claustros sanmarquinos, donde tendría contacto más directo con ideas revolucionarias. Ergo, la radicaliación de Heraud no se produce en Cuba, sino aquí en el Perú.

El testimonio de Hinostroza es contradictorio. Acepta que antes Javier Heraud viajó a la Unión Soviética, a un festival de juventudes, porque era miembro del Movimiento Social Progresista, al cual rotula de "partido" y precisa demás: "de izquierda moderada". En esa época, viajar a la URSS no era fácil y mucho menos lo era retornar e incorporarse a la sociedad con el baldón de ser sospechoso de "comunista". Javier sabía dónde viajaba y para qué viajaba a países que manchaban su historial de "pituco". (Dice Hinostroza: "El sí tenía una beca para Checoslovaquia" para estudiar cine). Extraño pituco que habiendo egresado del colegio Markham enseñaba inglés en el bravo, pendenciero y popular Colegio Guadalupe de donde egresó Hinostroza. Extraño pituco que viajaba a países socialistas y aceptaba becas comunistas con la misma ingenuidad con que fue supuestamente engañado para enrolarse en una guerrilla.

La befa de Rodolfo Hinostroza no es aceptable ni por el más burdo sentido común. Nadie se enrola en una guerrilla para superar sus pánicos o temores. Mucho mejor hubiera sido ingresar a una escuela de box amateur o de lucha libre, a la usanza de la época y de la clase privilegiada. La evolución de Javier Heraud hacia el sacrificio por conquistar la justicia social, su ascensión a redentor de la humanidad, está bastante clara en su poesía y de acuerdo a la evolución gradual de su conciencia. Sacrificio redentor y aproximación a la muerte, son elementos sustanciales de sus poemas.

¿Hacia dónde apunta el artículo de Hinostroza?... Pues a desacralizar al ícono que le hace sombra y dar rienda suelta a su antifidelismo ¿Condena acaso a quienes dispararon a mansalva sobre dos hombres desarmados que iban a la deriva por el río?... ¿Condena a los anticomunistas que azuzaron a la población?... ¿Tal vez acusa a la policía por fomentar la masacre?... No hace ni lo uno ni lo otro. Quien sale sentenciado por Hinostroza es el único culpable según él: Fidel Castro, a quien atribuye frases del Che: "El deber de todo revolucionario es hacer la revolución".

Así que tenemos a un Fidel Castro que cometió el crimen de enrolar jóvenes ingenuos para las guerrillas en América Latina y a un Javier Heraud que se metió de guerrillero para dejar de ser el pituco "grandazo por las huevas". Es evidente la intención liquidadora del articulista. Huelga precisar que Javier Heraud, como Alaín Elías, no fueron abaleados en un enfrentamiento entre guerrilleros y soldados, porque no habían llegado a constituirse en guerrilla. La justicia no investigó ni halló culpables. Eso se le olvidó reclamar a Hinostroza en su articulillo de marras.

La desigualdad social existente en los 60', con una brecha mucho mayor entre ricos y pobres, entre alfabetizados y analfabetos, entre atendidos en hospitales y olvidados a su suerte, no sólo movilizó hombres del pueblo hacia la lucha armada, sino también a hijos de hogares de clase media alta como Javier Heraud. En su tiempo y lugar, le tocó asumirlo a Fidel Castro, joven abogado, privilegiado como pocos, quien renunció a su colección de corbatas de seda italiana, a su docena de ternos ingleses y a su próspero matrimonio con la aritocrática Díaz Balart, para decir como Martí: "con los pobres de la tierra quiero mi suerte echar". Y de esa decisión no siempre se regresa con vida, excepto que tomemos el camino de deserción de Hinostroza, porque como dijo Fidel en 1968: "para no pelear siempre habrán sobrados motivos".
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miércoles, 19 de mayo de 2010

FALLECE VOCALISTA DE "EL POLEN", GRUPO PIONERO DEL FOLK ROCK EN EL PERÚ Y LATINOAMÉRICA




Aquí la noticia de Andina:


Lima, may. 18 (ANDINA). Falleció hoy en Lima el músico Raúl Pereira, quien junto a su hermano Juan Luis integrara la agrupación peruana El Polen; el primer grupo musical que fusionó rock y música latinoamericana entre las décadas de 1960 y 1970.
Allegados a la familia del desaparecido artista señalaron que su deceso se debió a una prolongada enfermedad, que incluso lo había alejado de los escenarios y generado hemiplejia.
Una de sus últimas apariciones públicas se dio precisamente hace dos años, en un recital a beneficio suyo en el distrito de Barranco, en el que participaron tanto el grupo que fundó a fines de la década de 1960, así como otros artistas, entre ellos Susana Baca.
El Polen, a su vez, ha continuado dando esporádicas presentaciones, con Juan Luis Pereyra al frente, pero desde hace algún tiempo sin la grave y a la vez melódica voz de su hermano.
“Es la voz más grande de todo el rock peruano; no solo de la música fusión”, declaró a Andina Chano Díaz Límaco, quien fuera músico de apoyo de El Polen en su última etapa.
El quenista y charanguista radicado en Inglaterra, manifestó también que uno de los momentos más gratos vividos durante su trayectoria fue la gira que realizó junto a El Polen por Chile en 1998.

En ella, el público y músicos como Los Jaivas no escatimaron elogios y reconocimiento hacia los peruanos, ya que conocían de su trayectoria.
“Fuimos tratados como reyes y tocamos junto a Los Jaivas en el Festival del Huaso de Olmue, que está dedicado a la canción tradicional y que es el segundo más grande de allá luego del de Viña del Mar”, añadió Díaz.

A esto hay que añadir que ya en 1972, el grupo peruano había hecho una gira por el vecino país, y que los referidos músicos chilenos grabaron una versión de su composición Niña Serrana.
Con una hasta entonces inédita mezcla de ritmos peruanos con rock psicodelico y folk anglosajón, El Polen apareció en 1969, luego que los hermanos Pereira participaran en agrupaciones como Los Shain´s y Los Drags,
La calidad y originalidad que mostraron los hizo rápidamente conocidos e incluso se les contrató como banda telonera del frustrado concierto de Santana en el estadio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en 1971.
Su actitud de búsqueda no se circunscribía solo a lo musical sino también a otros aspectos, por lo que formaron parte de una de las primeras comunidades ‘hippies’ limeñas, con la que también interactuaban otros artistas, entre ellos Susana Baca, a quien acompañarían en una de sus primeras grabaciones y en presentaciones en Alemania dadas en 1973.
El estilo novedoso de la banda fue plasmado en la banda sonora que hicieron en 1972 para la película ‘Cholo’, protagonizada por el futbolista Hugo Sotil.

Este sería el primer disco del grupo y el iniciador de una corriente estilística que casi al mismo tiempo surgía en países como Chile y Argentina, con grupos como Los Jaivas y Arco Iris, respectivamente.
Su segundo disco, titulado ‘Fuera de la ciudad’, y editado en 1974 los mostró más inmersos en sonidos andinos y generó clásicos como Concordancia y A orillas del Vilcanota.
En 1975 el grupo se disolvió; precisamente en el año en el que la hasta entonces prolífica escena roquera peruana empezaba a menguar en actividad y en número de exponentes.
Se reunirían en 1996 para grabar un nuevo disco, titulado Signos e Instrumentos, en el que rescataban algunas composiciones del pasado y musicalizaban poemas de escritores locales, como Doris Moromisato y Dante Nava.

Un momento destacado de esta etapa fue un extraordinario concierto acústico que dieron en el Centro Cultural de la Universidad Católica.
En la siguiente década, la salud resquebrajada de Raúl redujo al mínimo la actividad musical del grupo. Finalmente, su condición fue empeorando hasta llegar al trágico desenlace de hoy.
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lunes, 17 de mayo de 2010

Cuarteto para cuerdas #4 de Jörg Widmann



Un cuarteto para cuerdas debe incluir dos violines, una viola y un violonchelo (nunca un contrabajo, aunque en arte la ortodoxia es lo menos importante). En cuanto al toque (ejecución, para los entendidos), es interesante las opciones y las variantes; por ejemplo, en esta pieza el pizzicato (o sea el pellizcamiento de las cuerdas similar a lo que llaman "slapeado" en bajo) le da una originalidad especial sobre todo cuando el género no es el clásico (en rock se puede observar el trabajo de los Strays Cats). Hay que recordar que el padre de Mozart, Leopold Mozar fue uno de los pioneros en el pizzicato (ver su Versuch einer gründlichen Violinschule ), y donde indica al ejecutante usar el dedo índice de la mano derecha. Esta manera ha quedado como la más usada, si bien a veces se emplea el dedo medio (eso depende del acomodamiento, la costumbre y la técnica del músico). Están servidos.

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jueves, 13 de mayo de 2010

MARX, MÉXICO Y PERÚ




La obra de un pensador no se circunscribe a lo que llamamos formalmente libros, sino que incluye artículos, correspondencia, apuntes, etc. En el caso de Marx, es curioso que buena parte de sus cartas y textos periodísticos manifiesten ideas contrarias a lo que aparecía en sus libros (felizmente ahora se pueden revisar su “material no formal” y corroborar cada idea contradictoria, hecho que no gustará a los marxistas ortodoxos o a los revolucionarios de salón, como tampoco les gustará recordar el racismo de Marx expuesto en una carta a Engels el 2 de diciembre de 1854. Motivo para otro post). Un caso particular es su opinión de México y Perú, países a los que consideraba poco menos que no aculturados o semisalvajes, en la línea hegeliana balbuceante de considerar a América como un receptáculo para la población sobrante de Europa.
En el caso de México --y cuando Estados Unidos le había arrebatado la mitad de su territorio-- se manifiesta a favor de la nación invasora y justifica el robo y la expoliación (si el hecho hubiera ocurrido ahora, Marx justificaría la invasión a Iraq, el bloqueo a Cuba y su situación de gendarme del supuesto “orden mundial” entre otras perlas). En una carta a Engels, donde considera a los yanquis como seres de “elevado sentimiento de independencia y del valor individual” superiores incluso a los anglosajones, dice lo siguiente: “Los españoles son ya seres degenerados. Pero es que el mexicano es un español degenerado. Todos los vicios de los españoles –grandilocuencia, fanfarronería, quijotismo– se encuentran elevados en ellos a la quinta potencia, sin la solidez de los españoles. La guerra de guerrillas de México es la caricatura de la española. Como contrapartida, hay que reconocer que los españoles no han producido un genio como Santa Anna.” Hay que recordar que Antonio López de Santa Anna fue un militar y politicastro mexicano en cuyo gobierno se perdió a Texas y se remató más de 100 mil kilómetros cuadrados; o sea una bestia humana y antiestadista que dominó la política mexicana por la friolera temporaria de un cuarto de siglo.
Por otro lado, en septiembre de 1847 en el Kommunistische Zeitschirift apareció un artículo donde Marx manifestaba su favoritismo hacia Estados Unidos y su esperanza de que este le arrebatara los territorios a un país salvaje y degenerado; ahora, este apunte es peligroso porque Marx hacía extensivo este reclamo (¿clasista, racista, etc….?) hacia Latinoamérica, territorios a los que, como su tótem Hegel, el pensador despreciaba. Por cierto, estas ideas eran también compartidas por Engels quien prefería a los férreos y ponderados yanquis que a los ociosos y parias mexicanos.
De la misma forma, para los que han leído “El Capital” (en su versión original y no en la adaptación y resumen que hace Gabriel Deville) se habrán dado cuenta de que Marx y Engels apenas revisan a las grandes civilizaciones de la América previo a la invasión europea. En el siguiente apunte (en la cuantiosa obra de Marx desde el primer tomo de El capital; los otros dos tomos los publicó Engels) cualquier interesado en economía política se puede dar cuenta de “cuanto” conocía Marx al Perú: «La producción colectiva y la propiedad colectiva, tal como se presenta, por ejemplo, en el Perú, es manifiestamente una forma secundaria, introducida y transmitida por tribus conquistadoras, que conocieron ellas mismas la propiedad común y la producción colectiva en la forma antigua y más simple, tal como aparecen en India y entre los eslavos. Igualmente, la forma que encontramos entre los celtas en Cales, p. ej., parece ser una forma transmitida secundaria, introducida por conquista en las tribus conquistadas, que se encontraban a un nivel más bajo”. Pero, claro, el problema no era la reflexión, o la cantidad de documentos o información que Marx recabase para ofrecernos sus análisis (ya sabemos que sus apuntes fueron limitados y se basaron en los libros del historiador norteamericano Willian H. Prescott: "Historia de la conquista del Perú" (1851) e "Historia de la conquista de México" (1843) escrita, esta última, con ayuda del arabista español Pascual de Guayango y Arce. Y según propia confesión la biblioteca de Marx sólo contaba con mil libros, y es que a veces lo cuantitativo infiere directamente en lo cualitativo), el problema esencial es que a Marx no le interesaban las sociedades atrasadas o lo que hoy llamarían “países ancla”, a él le interesaban las regiones "palancas" (mismo oenegiento), y --como a Hegel-- concebía la evolución humana como “el progreso en la consciencia de la libertad”; obviamente esa libertad no incluía a los salvajes, retrasados, parias y proletas de lo que ahora conocemos como tercer mundo.
Con mucha razón el novelista Carlos Fuentes en una entrevista que le hace Barnechea para el libro “Peregrinos de la lengua”, edit. Alfaguara, 1997, pg. 161, dice: “El primero que habló de esto fue Marx (o sea el odio justificado del pueblo mexicano a Estados Unidos. Apunte del Blogger). Porque en la guerra del 48, cuando perdimos la mitad de nuestro territorio, Marx y Engels publicaron en la Gaceta Renana un artículo laudatorio de los Estados Unidos, diciendo: qué maravilla que este país industrializado y progresista va a tomar a este país salvaje y atrasado”.
Una pregunta para los marxistas: ¿es posible incluir en el plan de liberación a un pensador que desdeñaba a la América precolombina y a la América hispanolibertaria? ¿Podemos, acaso, hablar de marxismo en América sabiendo que nunca le interesó a Marx porque él consideraba como pueblos revolucionarios a pueblos europeos y, quizás, como se ve, al Estados Unidos del siglo XIX?
Una pregunta para los hegelianos: siguiendo la máxima hegeliana “lo que es racional es real y lo que es real es racional”, si América es (o fue) el recipiente poblacional de lo que sobra (o sobró) en Europa, entonces América nunca podría aspirar a liberarse porque “el progreso es la consciencia de la libertad” y mientras esa conciencia se clave en cualquier concepción de libertad (menos en la que debía ser) pues entonces se concibe que lo que conocemos como progreso anula la liberación e impone una seudolibertad. Hegel es el culpable. Marx el fantoche. Y los marxistas latinoamericanos los esclavos de unas ideas erráticas.

Finalmente, si el marxismo tradicional incluye al engelismo y al leninismo --y en cierta forma, al maoísmo-- podríamos hablar de un marxismo sin Marx? Ojalá algún entendido pudiera prestar oídos a estas preguntas.


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miércoles, 12 de mayo de 2010

"SALUTACIÓN ANGÉLICA"

Polémica sobre César Vallejo y Georgette ante la crítica

César Ángeles me envía el siguiente texto sobre un debate en torno a César Vallejo y Georgette.
Para los que quieran enterarse de la secuencia y los pormenores de esta discusión literaria entre C.A. y José Rosas Ribeyro pueden chequear los siguientes links:

http://www.ciberayllu.org/Autores/CesarAngeles.html

http://www.scribd.com/doc/29820736/%C2%ABCesar-y-Georgette-Vallejo-entre-las-dos-orillas-y-al-pie-del-orbe%C2%BB


http://www.elhablador.com/debate17_rosas1.html

http://www.facebook.com/note.php?note_id=233536332762

El siguiente texto continúa la polémica sobre Vallejo ante la crítica, iniciada en el número 6/7 de la revista de cultura y política Intermezzo Tropical (Lima-Perú, 2009). En los links respectivos se pueden seguir las estaciones de dicho debate, que concierne a un asunto central en la crítica contemporánea. Por razones personales y laborales, no pude sino hasta hace pocos días retomar el hilo de este debate. Como sea, confío en que mi respuesta –que publica amablemente Rodolfo Ybarra– sirva para los fines que enuncio desde las primeras líneas. Considero, además, que se aborda también una manera diferente de entender y practicar la crítica y la creación literaria-artística, lo que constituye otra razón para participar activamente en la discusión. (C.A.L.)



SALUTACIÓN ANGÉLICA

En mi artículo «César y Georgette Vallejo entre las dos orillas y al pie del orbe» (Intermezzo Tropical 6/7: 141-144), debato ciertos criterios y conclusiones canónicas sobre ambos personajes, partiendo de la colaboración «Un Vallejo propio y mío», de José Rosas Ribeyro (en revista Martín 18/19: 157-167). En la revista virtual El Hablador, este último ha respondido mi mencionado texto con virulencia e ironía, lo cual me motiva a exponer los siguientes comentarios. Lo hago también porque, (no solo) en el Perú, el debate de posiciones en el campo cultural es escaso y usualmente sin nivel, prevaleciendo la componenda entre argollas intelectuales, y también por consideración a los lectores de las tres revistas mencionadas.
Al señor Rosas Ribeyro no lo acuso yo de mentiroso como él sí me acusa a mí (entre otros varios cargos). No lo acuso de nada, porque, como se dice en una película clásica de Francis Ford Coppola, «no es nada personal». Critico sí la posición conservadora que se esconde bajo un ropaje de renovación, librepensador e ilustrado. En Intermezzo Tropical (IT: revista de la que formo parte), nos une la convicción de que el terreno cultural está atravesado por la política, y nos interesa evidenciar las posiciones que muchas veces contienden de modo soterrado. Lo bueno de su réplica en El Hablador, y lo bueno de los debates, cuando no se pierden en atajos que a nada llevan, es que los velos caen definitivamente. De ahí que, en dicha airada réplica, se manipulen una serie de epítetos que, al igual que en el caso de Vallejo y sobre todo de su esposa Georgette, apuntan a caricaturizar al interlocutor, para así minimizar sus argumentos.
Los cargos que me lanza (de tener yo «anteojeras marxistas», ser «sectario», «religioso» y «miembro de la cofradía de Santa Georgette») son indemostrables sencillamente por ser falsos. Tampoco es verdad que «santifique» a políticos como Stalin ni a grandes poetas como César Vallejo. Todo ese arsenal de epítetos pretendidamente descalificadores proviene de su imaginación y de sus particulares problemas y fobias en relación con el marxismo, con las experiencias socialistas y sus representantes. Es el caso, por ejemplo, del sambenito «estalinista» que cierto sector «progre», con ánimos más apaciguados que en su incendiada juventud, suele utilizar en diversas partes del mundo para deslegitimar a quienes asumen posiciones claras y radicales ante el poder. De este modo, también, se desvía el centro del debate.
Hago frente al hecho de que, desde una posición anarca, del renegar del socialismo y del marxismo, haya tantos que vean en cualquier legítima adhesión a dicho camino algo dogmático, de sectas y aun religioso en el sentido ocultista de esta palabra. Por el contrario, creo que hacer visible la posición e ideología es, además de honesto, en el caso específico del socialismo y cuando este se asume con la mínima coherencia necesaria, útil y fértil en cualquier terreno, más aun cuando se está verdaderamente por la transformación de esta vida en algo mucho mejor de lo que heredamos.
Por otro lado, nada más sano –y marxista– que ver a los personajes de carne y hueso en su verdadera realidad. De ahí también que, en el caso específico de César Vallejo, haya yo trabajado otros lados suyos, y poco observados, como el humor, en contra de la canónica visión grave y sufrida del poeta. No promuevo ni refuerzo mitos. Lo anterior no niega, evidentemente, la condición doliente en la base de su poesía, sino que le otorga una dimensión distinta, integrada a los vectores de luz y constructividad que la animan, y a su vida misma. Creo sí que hacerse cargo de la vida y la crítica de cualquier persona o trayectoria se realiza siempre desde una posición política. Ningún retrato ni edición de datos es aséptica ni gratuita. Pensar lo contrario es una concepción idealista que no comparto. A fin de cuentas, la manera como contamos la historia y la de sus protagonistas refleja lo que vemos según nuestra propia perspectiva y experiencia. Confianza en el anteojo, no en el ojo, escribió Vallejo. No, señor José Rosas Ribeyro, nada de lo que he escrito antes o ahora sobre César y su esposa Georgette rechaza ni distorsiona sus caídas ni carencias, pero tampoco soslaya sus genialidades y aciertos. Mi batalla no es tampoco contra alguna persona en particular, sino que, al ser un convencido de que se es poeta desde el ser social de cada quien, desde las condiciones concretas que marcan la vida y la obra de cualquiera, pienso que esto mismo vale cuando se hace la crítica o la biografía de cualquier persona o creador.
Paradójicamente, la actitud desde la que usted se sitúa en su réplica en El Hablador es la misma que critica (a mi juicio equivocadamente) en Susana Reisz, a propósito del debate sobre María Emilia Cornejo; es decir, «tener dotes de ilusionista» al atribuir(me) «cosas que nunca he dicho». Para no abrumar a los lectores interesados en este asunto de César y Georgette Vallejo ante la crítica, me limitaré a lo esencial, reiterando, como acoté en IT 6/7, que hace falta una suerte de puesta al día de la exégesis vallejiana, donde se revele el who is who desde la confrontación de posiciones.
1. Nunca he negado que Vallejo tuviera dificultades económicas en Europa, ni que pidiera préstamos (devueltos o no), ni sus particulares tratos con las mujeres de su entorno, ni siquiera se ha negado la hipótesis que usted sostiene de que muriera por una enfermedad venérea como la gonorrea. Es decir, no hice ningún texto idealizador ni mitificador que rechace de plano todo lo que algunos afirman, pretendidamente, por una perspectiva más «humana» y terrenal de César Vallejo. Lo que declaradamente debatí es la línea de exégesis académica en la que usted se inserta, y donde todo lo anterior cobra primer plano. Al mismo tiempo, se desplaza o torna invisible lo que usted, ahora sí, reconoce a medias en El Hablador acerca de un gran creador como Vallejo: su praxis revolucionaria, su «defensa del comunismo» y su participación en el Congreso de Escritores Antifascistas en España (donde, en contra de su afirmación, sí tuvo protagonismo incluso homenajeando la memoria del poeta entonces asesinado por la ultraderecha española: Federico García Lorca. Relea, por ejemplo, el «Estudio preliminar», de Jesús Cabel, en la Correspondencia completa de Vallejo (p. XLVII), que ha priorizado para su argumentación en Martín y El Hablador).
2. En buena cuenta, no se han discutido los datos que José Rosas, como individuo, pone en su valoración de César Vallejo y su compañera. Lo que se ha criticado, si lee bien mi artículo, es la forma como edita la información biográfica de Vallejo para enfatizar una imagen del poeta en desmedro de otra(s). Cito un ejemplo –de la colaboración en Martín– e invito a que se lean los textos que motivan este debate:
Vallejo le pide incesantemente dinero a Pablo Abril de Vivero y a Juan Larrea, a Gerardo Diego en alguna ocasión como también a otros amigos y conocidos. Son préstamos sin retorno, dinero que sale de una cartera generosa y que no vuelve nunca a ella. Esta lucha por sobrevivir, esta permanente búsqueda de dinero es una de las constantes de las cartas de Vallejo. Y el poeta aparece un poco como pícaro que le saca dinero a uno para pagarle a otro y así una cadena que siempre se cierra en Abril de Vivero, Larrea y otros amigos que lo estiman y lo respetan y le dan dinero. Una vez cuando recibe una suma destinada a comprar un pasaje para regresar al Perú [del gobierno peruano], la utiliza para irse a Rusia; otra vez, utiliza lo que gana con colaboraciones periodísticas en permitirse algunos placeres, aunque luego, para sobrevivir día a día, tenga que recurrir de nuevo a préstamos que no pagará nunca (IT 6/7,163: énfasis mío).De esta manera, se refuerza una imagen biográfica del autor de Los heraldos negros como un sujeto más bien disipado, frívolo y mendicante, soslayando lo que considero más urgente de relevar, sobre todo en estos tiempos, donde una serie de prácticas tramposas y burocráticas han desdibujado opciones de auténtico cambio en el mundo actual, gobernado por el salvaje neoliberalismo. Pienso que relevar el aporte creativo y vital de ciertas personalidades como Vallejo, por ejemplo, es algo inestimable mientras este mundo siga corrompido por el egoísmo y la discriminación desde las minorías en el poder. Más adelante vuelvo sobre la tendencia que se ha ido consolidando acerca de nuestro mayor escritor y lo que en ella se resalta, criticándola a partir de los objetivos políticos (visibles o no) que siempre operan en toda edición de los datos empíricos. Como se apreciará, no es ningún acierto que en la cruzada por «humanizar» a ciertas personalidades se trueque un supuesto cliché por otro aun más patético.
3. Acerca de Georgette de Vallejo, ella es central en el rescate de la obra y la vida de César, aunque algunos quieran ningunearla. No creo sinceramente que ella sea «responsable de la versión oficial sobre el inmenso poeta», como Rosas Ribeyro afirma. En los Apuntes biográficos, de Georgette, se observa más bien que salía al frente de varios intelectuales, conocidos y amigos de Vallejo con cuya posición no solo no coincidía, sino que combatía sin denuedo. No quiero repetir todo lo ya dicho al respecto en IT 6/7, pero, si usted no tiene esas oscuras anteojeras que me achaca, coincidiremos en que, por el contrario, una versión oficial y que ha llegado a prevalecer en el público masivo (que no siempre lee al poeta, pero cree conocerlo por lo que el canon de la crítica señala) es la de un César Vallejo sin recursos, enfermo, difícil, un gran poeta, pero con un destino infeliz y desdichado. A esto he llamado (y no solo yo, claro) propender a una visión «miserabilista». Díganos de qué otro modo se puede calificar la cita anterior donde tilda a Vallejo de ser «un pícaro» con sus amigos ―lo que no es un dato empírico, sino una interpretación toda suya―, o este otro aserto que aquí reproduzco, por considerarlo también representativo del tono que guía su artículo en Martín:Más adelante, al cierre de su texto, José Rosas concluye: «[No te he olvidado] precisamente por los poemas que escribiste allí y en otras partes a pesar del frío, el hambre, las borracheras, las enfermedades, las zorrillas y Georgette» (IT 6/7, énfasis mío).Como decir luminoso y envidiable en la poesía, pero con una vida que sería todo lo contrario: mediocre y digna de compasión. Esta critica, que podemos catalogar de bipolar, es común en muchos académicos y escritores del Perú y el extranjero en su aproximación a César Vallejo. Es más, si la luz y fuerza de su poética en nada parece ayudarles a matizar su retrato del autor de Poemas Humanos, más bien el excesivo patetismo con que caracterizan su biografía sí ha solido oscurecer su obra de un manera injusta y, dicho sin ambages, equivocada.
4. Reconforta que José Rosas llame «dama» a Georgette ahora en El Hablador, ya que en varios pasajes como la última cita eso queda bastante en duda, por decirlo suave. ¿En qué sentido aporta altura ética y veracidad situar entre lo peor que le habría pasado a Vallejo a una mujer que, además de rescatar su gran obra inédita de la crónica indiferencia del Estado peruano (es decir, la gris burocracia del consulado de París) a la muerte del poeta, dedicó varios años a esta tarea aun decidiendo radicar y morir en el difícil Perú? Eso mismo que usted hace con Georgette lo han hecho otros, que, aun muerta ella, luego de vilipendiarla de mil maneras, de seguro se ríen con esa «risita» de Lima a la que se refería asqueado el propio César habiéndola experimentado en carne (cárcel) propia, y de ese Perú oficial y oficioso que se regocija al hundir en el fango del imaginario y la vida concreta a los mejores hombres y mujeres de este país. Coyné tiene de seguro un lugar en el rescate del legado vallejiano (¿cuándo he negado eso?), pero él, como el español Juan Larrea y otros más, cuánto también han ido cambiando hasta convertirse en lo que el vallejista Max Silva critica:Lo que en política es un demagogo, en vallejismo es un vallejogogo. El término me fue sugerido, entre chanzas y veras, por Jorge Puccinelli… El indiscutible representante de la vallejogogía es Juan Larrea… Vallejogogo peruano es Enrique Chirinos Soto.[Reveladora también resulta su caracterización de André Coyné, y cómo este pasa de ser inicialmente un reconocido pionero en los trabajos críticos sobre Vallejo a ser un «vallejoclasta»:]Debo aclarar que estoy lejos de creer que Vallejo sea intocable… Otra cosa es el modo en que se realiza la perspectiva crítica. En ese sentido, probaremos cómo Coyné maltrata con mala fe a César Vallejo (en «Tipos de vallejistas»: Vallejo/su tiempo y su obra. Actas del coloquio internacional. Universidad de Lima: 401, énfasis mío).A propósito de Max Silva, ¿así que a usted le parece que ser amigo de Georgette lo descalifica para emitir juicios veraces sobre ella, su entorno, o la critica alrededor de Vallejo? Su argumento, además de antojadizo, contradice la total credibilidad que usted sí da a los amigos de Vallejo como Larrea, Coyné, More u otros, a quienes no ha descalificado por haber sido tales. Pienso que el grado de amistad o relación con alguien no determina nada a priori, y menos en una tarea de investigación con la verdad en la mano. Afirmar lo contrario es adherir a un prejuicio, un dicho acientífico.
5. Asimismo, ante la «sorpresa» que usted menciona haber experimentado, en Martín, sobre el uso del apelativo «zorrillas» ―y que recién ahora en El Hablador reconoce que también lo usó Vallejo con amigos suyos: es decir, ya no solo con las mujeres―, cabe ver este término en relación con lo sostenido por Juan Domingo Córdoba, el autor de la célebre foto de la pareja Vallejo en Versailles. Ya dije, en IT 6/7, que, en su libro César Vallejo del Perú profundo y sacrificado, aquel menciona que dicho apelativo lo trajo un mexicano a la bohemia parisina de entonces. En tanto amigo cercano de la pareja y, también, de Juan Larrea, Córdoba aporta apreciaciones sobre la vida amorosa y sexual de Vallejo, además de juegos verbales de Henriette (su primera pareja francesa) con César acerca del término «zorrillas», que relativizan las conclusiones de Rosas Ribeyro en su lectura de la Correspondencia vallejiana (Cf. 195-214).Por lo demás, aunque no le guste a algunos por su declarado encono con Georgette, hay también varias cartas donde ella es algo muy distinta a una «zorrilla», como las que se pueden leer en la citada Correspondencia, desde la página 439 a la 455, dirigida a varios amigos. Georgette aparece aquí del lado del corazón del poeta, como su pareja y sin ninguneo ni maledicencia alguna, e incluso depositaria de cuidados solicitados para ella, varios años más joven que César, como en la postal al propio Juan Domingo Córdoba, que termina así: «mis respetos para tu señora. No olvides a mi mujer» (octubre 1931). Todo lo anterior pone en discusión no solo la supuesta «misoginia» que José Rosas enfáticamente sindica en Vallejo, sino sobre todo, como dije, la manera como edita los datos biográficos y extrae conclusiones absolutas, con un sentido que veremos a continuación.
6. En El Hablador, José Rosas dice haber reivindicado un Vallejo «propio y suyo»: bohemio, vital, su «lado bon vivant» y su ser «sobre todo poeta», que «todo en él no era dolo, sufrimiento y combate político». Pero ¿cómo entender las citas hechas anteriormente, o este final de su texto en Martín?:Qué triste la calle Moliѐre el domingo (como hoy) al morir la tarde, qué triste tu tristeza que me llega a través del tiempo y se me incrusta en el pecho. Te confieso que no vine a tu barrio especialmente a visitarte. Estuve antes con Sophie Calle (¿una zorrilla acaso?). No, no la conociste, ella recién nació en 1953 y tú ya estabas muerto y enterrado. (167: énfasis mío).¿No es esta una visión más cercana al canon ya mencionado sobre el poeta de la tristeza que se supone que fue Vallejo, sin matices algunos? Por eso afirmo que el Vallejo de José Rosas no es solo «propio ni suyo», sino de una visible línea de exégesis, que critico y por lo que estamos aquí.Al mismo tiempo, se soslaya, ironiza y rechaza la posición política revolucionaria y transformadora de Vallejo. El artículo de Rosas Ribeyro, en Martín, empieza con su edición de datos y apreciaciones desde Desire Leavin: amiga del poeta y socialista desencantada, según refiere Rosas, por «los crímenes de Stalin» (otra vez) y, por ello, «anarquista». Asimismo, a propósito del encuentro entre César Moro y Vallejo en París, rememorado por Coyné, José Rosas reivindica el anarquismo y surrealismo del poeta de La tortuga ecuestre y desdeña «el marxismo elemental» de Vallejo, e ironiza más cuando por la correspondencia con Antenor Orrego, a la salida de Trilce (1922), concluye que «Vallejo no es todavía marxista con formación de manual de Academia de Ciencias de la URSS», y que, en tanto poeta, es aún «absolutamente lúcido». O sea, al tacho libros fundamentales en su pensamiento como El arte y la revolución y Contra el secreto profesional. Sin embargo, estos volúmenes y sus crónicas desde Europa, su exitoso libro sobre el momento fundacional de la Unión Soviética, así como su narrativa y su teatro resultan claves para el retrato unitario del creador (poesía incluida, en primer plano) que fue César Vallejo y quien creció, durante sus años y viajes en Europa, en diversos sentidos: en el terreno humano, ideológico y estético, todo simultáneamente, afirmándose como el socialista que era y es. José Rosas denomina como «marxismo elemental» la atendible crítica de Vallejo a las antinomias del surrealismo, cuando en verdad el autor de «Masa» incidió en la forma económica y política de los hechos culturales. Vallejo criticó, en todo caso, el «anarquismo» de la experiencia surrealista, el mero gesto epatante, grupal «de cenáculo», «cerebral» o intelectual, y no veo por qué, sino por una posición recalcitrante, se debiera obviar su juicio en el debate sobre la valoración de este importante movimiento del siglo XX.
7. Es en relación con lo anterior que usé la expresión vida heroica (parafraseando a José Carlos Mariátegui): para rescatar que, sobre las objetivas dificultades que tuvieron en vida Vallejo y Georgette, hay una obra heterogénea y esencial en nuestra contemporaneidad; que salió adelante interactuando con las nutrientes populares y de avanzada en su época, y que así labró y enseñó a labrar un camino poderoso para las generaciones que le sucedieron. No es el significado de heroísmo en el sentido de Superman o el Hombre Araña, ni de tantos falsos héroes de las repúblicas criollas latinoamericanas, ni menos del mito burgués del individuo que obtiene éxitos (por) encima de los demás, como de modo tradicional parece entender José Rosas (aquí cabe incluir, por afinidad ideológica, sus ironías y arbitrarias interpretaciones al testimonio de Max Silva sobre el apoyo que habría dado Georgette a las guerrillas del sesenta en el Perú).El concepto de vida heroica lo tomo de la filosofía y las ideas políticas de Mariátegui acerca del socialismo peruano y de sus libros Ideología y política y Peruanicemos el Perú, y nos sirve para remarcar victorias populares inobjetables en el plano de la creación, la crítica y la política, en países como el Perú, con un imaginario masivo tan sistemática y deliberadamente educado en derrotas. De esa matriz nace, además, el recomendable libro La agonía de Mariátegui. La polémica con la Komintern (1980), de alguien que, como Rosas Ribeyro, hizo un doctorado de Historia en París: Alberto Flores Galindo (y quien publicó, además, con Ricardo Portocarrero, Invitación a la vida heroica: antología de «textos esenciales» de José Carlos Mariátegui, reeditada hace poco por el Congreso). Que su benevolencia otorgue a todos ellos algún crédito en este punto del debate.
8. A estas alturas, se ve que lo que irrita a Rosas Ribeyro no es tanto ni solo la supuesta «santidad» a la que Georgette y su «séquito» ―yo incluido, claro― habrían elevado a César, sino la posición y militancia de este en los agónicos días del civilismo en el Perú y, sobre todo, durante el periodo de entreguerras en Europa, expresadas con coherencia en su poesía hecha desde allí como en la cotidianeidad misma. Es decir, su crítica es política, no solo de carácter personal o por adjetivos más o menos. Entonces, ¿lo de que «Vallejo no fue un santo» viene por su suerte humana demasiado humana (incluida la gonorrea que le supone José Rosas), o por rebatir su posición marxista evidente en los poemas y la obra escrita desde Europa? Como he indicado en IT acerca de las razones también políticas para desdeñar a Georgette, me inclino por la última explicación. Los sentimientos y las representaciones están atravesados por la pasión política, la más humana de las pasiones, y no descubro nada al afirmar esto.
9. En suma, nada de santificaciones ni idealizaciones. En IT 6/7, expuse cuatro factores o razones que hallo, me imagino, para el odio que alguien como Georgette ha venido provocando en ciertos exégetas de Vallejo. Un odio que, considerando nuestras circunstancias personales y sociales, me suscitó hace años una espontánea simpatía aun sin haberla conocido, porque pienso que lo que el canon desplaza con injurias y hachazos suele ser más verdadero y renovador que lo que acoge en su seno. Usualmente, es un odio alimentado por el miedo a ser puesto en evidencia, a perder posiciones de control y manejo conservador en el plano de las representaciones culturales y políticas. Lo anterior se vio confirmado cuando leí sus citados Apuntes biográficos, y al conocer mejor su trayectoria vital y aportes de diverso tipo en relación con su célebre esposo. Por lo demás, no solo es mezquino y vano, sino que en nada ayuda para el retrato del César Vallejo de carne y hueso, y del poeta, pretender sepultarla (no una sino muchas veces) bajo una ruma de denuestos, más allá de cuál sea el origen de los mismos. Pero si se desdeña los criterios de los amigos (que también los tuvo y tiene) de Georgette, conviene releer el prólogo de Jesús Cabel en su Correspondencia completa de Vallejo. Al final, entre otras razones y calificativos muy divergentes de los usuales en relación con aquella, leemos lo siguiente:
Encuentro que la historia literaria del país no ha procedido con justicia con Georgette de Vallejo […]. Confieso que no me queda ninguna duda y puedo suscribir las palabras del filósofo David Sobrevilla: «hace unos años suscribí un memorial pidiendo la repatriación de los restos de Vallejo al Perú. Pero ahora, luego del estudio del epistolario del poeta y de conocer algunos detalles sobre los últimos años de su vida en nuestro país ―Georgette falleció en la Maison Santé sostenida como indigente por la Beneficencia Francesa―», he cambiado de opinión. Pienso que es preferible que Vallejo continúe reposando en el Cementerio de Montparnasse, como él quiso. Orrego tenía razón: el Perú jamás podrá cancelar el bochorno por la muerte del poeta. Ese bochorno solo ha aumentado ―si cabe― con la enfermedad y muerte de su viuda» (Correspondencia completa: LVI, énfasis mío).
Se trata de una firme y dramática adhesión a César y Georgette Vallejo, que se aúna de forma natural con mis argumentos expuestos en Intermezo Tropical 6/7 y reiterados aquí. No, no deseo que se retire ese libro de las escuelas. Por el contrario, ojalá se agitaran las conciencias de los jóvenes con el debate crítico de la obra completa de todos los grandes hombres y mujeres de todo tiempo, empezando por el Perú, que han contribuido de diversas maneras a transformar en verdad la vida. Que se debatiera abiertamente para recuperar la sensibilidad y el espíritu crítico de la juventud, que hace tanta falta. Que así se rompan definitivamente los diques sostenidos por las viejas imágenes y caricaturas establecidas y reproducidas durante décadas de verdades a medias y engaños, que pasan por testimonios fidedignos y ciencia erudita. Si hay un mito ―o dos― sobre César y Georgette Vallejo es el del abatimiento, la desdicha, la pobreza, las enfermedades, la desesperación y las infinitas deudas, es decir, el mito de la derrota, a la que con buena o mala voluntad el artículo del señor José Rosas Ribeyro contribuye como el de muchos otros que, amigos o no de la pareja, han labrado una representación negativa que se asemeja tanto a la que también se cierne sobre todos aquellos peligrosos disidentes y mílites de la revolución y la esperanza en diversas latitudes del orbe. En lo que a mí concierne, deseo contribuir sin reservas a derrumbar esa limitada y limitante tradición crítica para relevar lo que considero esencial y todavía acallado.
BIBLIOGRAFÍA SUGERIDA
Revista de cultura y política Intermezzo Tropical 6/7: 141-144.
Revista de Artes & letras Martín 18/19 (2008). Lima, Universidad de San Martín de Porres.
Ángeles L., César (2002) “C. Vallejo que estás en los cc.” (poema).
Espejo Asturrizaga, Juan (1965) César Vallejo. Itinerario del hombre. 1892-1923. Lima, Librería Editorial Juan Mejía Baca.
Cabel, Jesús (2002) César Vallejo: correspondencia completa. Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú. Edición, estudio preliminar y notas de Jesús Cabel.
Córdoba, Juan Domingo (1995) César Vallejo del Perú profundo y sacrificado. Lima, Campodónico editor.
Gutiérrez Correa, Miguel “El Poeta César Vallejo y el Marxismo”. Pachas Almeyda, Miguel (2008) Georgette Vallejo al fin de la Batalla. Lima, Juan Gutemberg.
Puccinelli, Jorge (1987) César Vallejo. Desde Europa. Crónicas y artículos 1923-1938. Lima, Fuente de Cultura Peruana. Recopilación, prólogo, notas y documentación por Jorge Puccinelli.Sánchez Lihón, Danilo “Georgette Vallejo, ser otra vez uno”.
Silva Tuesta, Max (1992) “Tipos de vallejistas” (texto con 53 notas bibliográficas). En Vallejo: su tiempo y su obra. Actas del coloquio internacional. Universidad de Lima: 398-410.
Vallejo, Georgette (1974) “Apuntes biográficos sobre César Vallejo”. En Vallejo Obra poética completa. Lima, Mosca Azul editores: 351-457.
-----------------------(24/04/1976) “Como una estela de tu muerte”, entrevista a Georgette de Vallejo. En la revista española Triunfo.
Varas, Domingo (04/01/2007) “La reivindicación de la viuda negra” (entrevista a Alberto Aznarán).
Varios (1994) Vallejo: su tiempo y su obra. Actas del coloquio internacional. Universidad de Lima; publicado en dos tomos.

sábado, 8 de mayo de 2010

ENTREVISTA A “PRACHANDA”, LÍDER DE NEPAL, POR RICARDO LETTS COLMENARES


(Este blogger agradece a Ricardo Letts Colmenares por la gentileza y la buena disposición para permitirnos publicar esta importante entrevista).


Desde hace unos años seguimos de cerca el proceso que vive Nepal, un país a quien conocemos sólo de manera cartográfica, pero que nos ha causado más de una sorpresa al enterarnos de que su líder histórico “Prachanda” se haya inspirado tangencialmente en las ideas del llamado “presidente Gonzalo” (ideas que últimamente se discuten en el libro “El Pez fuera del agua" de Eduardo Ibarra, y que daré cuenta y crítica en un próximo post). Debido a la falta de información (y a la que han colaborado los medios nativos) sólo sabemos que desde el 2007 Nepal es regido por un gobierno maoísta cuya lucha armada terminó por desembarcar al tirano Gyanendra Bir Bikran. Como de costumbre el gobierno norteamericano se apresuró (como siempre) en tildar de “terrorista” a “Prachanda” y ponerle precio a su cabeza, hecho que no prosperó porque la revolución en Nepal cuenta con el respaldo popular. No obstante los muchos remeses que ha tenido esta pequeña nación, ha logrado el apoyo de los escandinavos y la supervisión de las Naciones Unidas.
Ricardo Letts Colmenares viajó hace poco a Nepal-Katmandú y consiguió esta reveladora entrevista a “Prachanda” que no ha podido ser publicada en otros medios por razones que entendemos podrían ser usadas para favorecer a los remanentes del PCP-SL que se encuentran en el Huallaga o para los que se han plegado a un inexistente acuerdo de paz y que estarían buscando la amnistía y la legalización del derrotado movimiento subversivo. Mayores razones a esta falta de tino periodístico se encuentran en las leguleyadas que califican como “apología del terrorismo” a cualquier noticia que podría desestigmatizar al Sendero violentista.
Me he tomado el trabajo de transcribir esta entrevista que ha sido publicada primero en la revista “Trenzar” Nro 1 y reproducida, luego, en la revista sanmarquina “Vórtice” Nro 20. Todos los créditos de la entrevista corresponden a Ricardo Letts Colmenares.

ENTREVISTA A “PRACHANDA”, JEFE DEL PARTIDO COMUNISTA MAOÍSTA, PRIMER MINISTRO DE NEPAL-KATMANDÚ
“NO PODEMOS LIDERAR LAS MASAS SIN COMPETENCIA POLÍTICA MULTIPARTIDARIA”

Por Ricardo Letts Colmenares


RICARDO LETTS (R): Camarada Prachanda… Aquí en e libro llamado “Prachanda” de Anirban Roy, dice que hubo un tiempo en que Ud. Seguí muy de cerca la evolución de la lucha política en el Perú y trataba de aprender de sus errores y de sus éxitos. Si Ud. Durante el desarrollo de la Guerra Popular en el Perú hubiese tenido la oportunidad de dar consejo a Gonzalo y Sendero Luminoso…¿Cuál habría sido éste?


PUSHPA KAMAL DAHAL, (PRACHANDA) Primer Ministro de Nepal, Jefe del Partido Comunista de Nepal, Maoísta- (P): Está claro que al comienzo mismo de la lucha política de masas en Nepal, nosotros tomamos mucho interés en la lucha armada que se desarrollaba en el Perú. Particularmente en el movimiento de Sendero Luminoso, liderado por el camarada Gonzalo. Esto, en esa época, nos resultaba estimulante, nos impulsaba a la lucha. Sabes. Gonzalo era entonces muy popular aquí entre las masas de Nepal. Nosotros en ese entonces preparábamos nuestra línea ideológica y política, y también la lucha armada, y en ese tiempo llegamos a examinar y establecer algunas diferencias con Perú en cuanto a comprensión política e ideológica. Nosotros pensábamos que era muy importante tener a mano varios senderos diferentes para poder optar.


R: ¿Y qué hicieron al respecto?


P: Tratamos de comprender la historia, la sociedad y la cultura del Perú. Entender el país. También tratamos de comprender las similitudes entre Perú y Nepal. Pero lo que encontramos es que hay muchas diferencias. Creamos un grupo de estudio donde examinábamos con gran atención la experiencia de la lucha política y la lucha armada en el Perú. En ese momento en el Perú, el desarrollo de Sendero Luminoso nos parecía muy original.


R: Cuando en la calle se dice que Gonzalo era a las masas de Nepal como el Che Guevara a los jóvenes de América Latina, ¿es válido?


P: Umjum. Pero quiero puntualizar que ya entonces nosotros notábamos que había algunas diferencias entre Sendero Luminoso y nosotros en la comprensión del marxismo-leninismo-maoísmo. En la comprensión de la dialéctica y de la metodología de la lucha. Eso lo señalamos en ese tiempo, en los inicios mismos de nuestro movimiento. Después de la captura del Presidente Gonzalo en el Perú… y debo decir que ésta fue una noticia que nos estremeció mucho… a nosotros… a nuestro Partido… porque teníamos un gran respeto por el Gonzalo todavía en ese tiempo. ¿De acuerdo? Después de la captura de Gonzalo tratamos de entender, tratamos de aprender todo lo positivo y negativo que habíamos recogido sobre la Guerra Popular en el Perú. ¿Me entiende?


R: Sí, Le entiendo bien. Y ¿qué conclusiones alcanzaron?


P: Nosotros concluimos que debíamos analizar y comprender las condiciones de aplicación del marxismo-leninismo-maoísmo con mucha precisión. Y justo al inicio de la guerra nuestra… y justo después del inicio de la Guerra Popular de cinco años nuestra aquí en Nepal… nosotros llegamos a una nueva conclusión que trataríamos de incorporar algo de la estrategia de Insurrección General Popular… a la estrategia nuestra de la Guerra Popular Prolongada. Esta, la “Guerra Popular”… “es una guerra que uno debe hacer que se prolongue”. Eso varió. Tomamos nuestro propio sendero. Comprendimos que teníamos que utilizar las lecciones negativas de la experiencia peruana. Entonces pudimos tener una nueva comprensión en el estudio de la guerra. Examinamos con mucha atención y estudiamos todas las experiencias de lucha y campañas revolucionarias y contra-revolucionarias del mundo en el Siglo XX.


R: Efectivamente, la concepción maoísta (“protracted peoples war”), implica que se parte de una situación de gran desequilibrio estratégico con el enemigo. Esto obliga a prolongar la guerra popular, no intentar definiciones rápidas hasta que no se alcance el llamado “equilibrio estratégico” con el adversario. Queda muy clara vuestra experiencia particular de la lucha armada.


P: Nosotros no nos quedamos sólo allí. Para nosotros todo esto fue muy importante porque alcanzamos una nueva comprensión también en lo que se refiere a la necesidad de una competencia política multipartidaria. La necesidad de una competencia política multipartidaria. La necesidad de una competencia política dentro de un marco constitucional. Y alcanzar un marco constitucional antifeudal y antiimperialista con ese tipo de competencia. Una competencia política es muy importante, muy útil para crear una sociedad vibrante. Sin ella es muy difícil poder construir esta sociedad. No podemos liderar las masas del pueblo sin esta competencia política multipartidaria. Esta es una nueva comprensión, un nuevo planteamiento. Era necesaria una nueva personalidad, y también algunas ideas nuevas.


R: Es un concepto definitivamente del S. XXI. Es la experiencia de Chávez, Correa, Morales. Distinta -por muchas razones- a la de Cuba y su revolución de mediados del siglo pasado. ¿Y cómo enfrentaron las desviaciones de dogmatismo y sectarismo?


P: Al interior del movimiento, y en nuestro partido tratamos de luchar siempre contra el dogmatismo y el sectarismo. En todos los sentidos. En un sentido muy amplio, y en todos los espacios… pero al interior del movimiento maoísta especialmente. En ese sentido, al movimiento maoísta especialmente. En ese sentido, al crear un frente político e ideológico hemos derrotado al revisionismo, al dogmatismo y al sectarismo. Si no dejamos de lado el dogmatismo no es posible desarrollar nuestra ideología. No es posible aplicarla de manera correcta y científica. Esto es lo que establecimos en nuestro partido y a través de la nueva comprensión lo logramos. El ejemplo negativo del movimiento peruano, particularmente el ejemplo negativo del movimiento Sendero Luminoso nos ayudó a comprender.


R: Uds. Firmaron dos treguas; negociaron la paz; consiguieron apoyo de los escandinavos; alcanzaron supervisión de ONU. ¿Cómo lograron todo eso?


P: Nosotros teníamos todavía algún tipo de sectarismo y comprensión dogmática sobre el frente unido. Las negociaciones políticas para la paz fueron muy difíciles. Hicimos un frente unido de manera muy flexible, introducirse en el manejo de las masas. Teníamos que construir un frente amplio, muy amplio para poder hacer esta competencia política multipartidaria. Es muy importante haber vivido ese momento. ¿Comprendes? Teníamos que negociar una y otra vez. ¿Comprendes? Establecimos treguas. Para tener una real representación de las masas y del pueblo, debíamos plantear salidas prácticas para alcanzar la paz y la democracia. ¿Comprendes? Nos dimos cuenta de que no era posible liderar a las masas en la lucha por estos objetivos sin ser los verdaderos campeones en la lucha por la paz y la democracia. ¿Comprendes? Con esta visión del problema una y otra vez, fuimos a la mesa de negociaciones, aún durante la guerra, y planteamos las condiciones mínimas de la izquierda para desarrollar la ronda de negociaciones. Ellos rechazaban nuestras propuestas. En la segunda ronda de negociaciones volvimos avanzando hacia el proceso electoral. Por último en la cuarta ronda fuimos capaces de establecer ante el pueblo que nosotros éramos los campeones de la lucha por la paz, los líderes de la lucha por la democracia. Nosotros pasamos a ser reconocidos como los que más correctamente desarrollábamos el sendero que interesaba al pueblo.


R: ¿Y el desenlace?


P: Las masas del pueblo apoyaron a nuestro partido. Ahora nosotros somos el partido más grande del país. Ahora estamos liderando el gobierno, el proceso de paz y el proceso de una nueva constitución. El punto es que a pesar de que nosotros fuimos realmente inspirados y estimulados por el movimiento político de lucha en el Perú y especialmente por la Guerra Popular conducida por Sendero Luminoso, aprendimos también que había mucho de incorrecto en el movimiento peruano. Tratamos de entender las cosas positivas y negativas del movimiento peruano y de la historia y de la lucha del pueblo peruano. También ahora comprendemos y respetamos mucho el sacrificio del pueblo peruano, de la lucha que allí se da por transformar la sociedad para beneficio del pueblo, de la nación y de la humanidad entera.


R: En el “Acuerdo político de 12 puntos del 22 de Noviembre del 2005”, puntos 6 y 7 se dice: “… los errores pasados de los maoístas, y a los errores pasados del parlamento o del gobierno o de los otros siete partidos…” ¿”los errores pasados”? ¿Cuáles serían éstos?


P: Sí, los errores pasados se refieren particularmente a los partidos parlamentarios reaccionarios que produjeron serios errores. Su más grave error es que siempre se mantuvieron leales a la monarquía. Esto fue un serio y prolongado error. Incluso durante el período de emergencia se mantuvieron leales a los intereses malsanos de la monarquía. Los partidos parlamentarios no entendieron la gravedad de esa “lealtad a la monarquía”. Era lealtad a la autocracia. Aún después de “La Masacre Real”, ellos siguieron en esa mal entendida “lealtad”. Nuestro partido había planteado una propuesta de compromiso con los partidos parlamentarios para luchar juntos contra la “Autocracia Feudal”. Pero a la vez que los partidos parlamentarios rechazaban la alianza con nuestro partido mantenían su alianza con la monarquía feudal y autocrática. Eso fue un error de ellos. No comprendían que debían romper con la monarquía y sus abusos. Y que debían aceptar la alianza con nosotros. Nosotros les decíamos: “…queremos una alianza con Uds. con sus partidos, para luchar contra la monarquía…” Ellos rechazaban. Ese fue un error muy grave de ellos. Les trajo fatales consecuencias cuando las elecciones a la Asamblea Constituyente.


R: ¿Y respecto de “los errores pasados” de Uds. el Partido Comunista de Nepal-Maoísta?


P: De nuestro lado… durante la guerra produjimos muchos errores. En algunos casos hicimos explotar bombas y decenas de civiles han muerto. Eran serios errores. En algunos casos algunos de nuestros cuadros políticos han sido asesinados. En otros casos nuestros militantes han asesinado a cuadros de otros partidos. Fueron errores. Ahora está claro que hemos aprendido de nuestros errores del pasado. Y, claro, ahora tenemos la responsabilidad de liderar al pueblo desde el Congreso, desde el gobierno, debemos ir adelante y continuar liderando al pueblo. ¿Ud. Me está comprendiendo?


R: Mucho. Muy claramente, Ud. se imagina cuán claramente entiendo eso.


P: Lo sé muy bien. En la lucha política se pone mucho sentimiento. Ud. sabe bien.


R: Sí. Lo sé bien. ¿Cómo se está portando EUA hacia el nuevo gobierno -maoísta de Nepal?


P: Este es un tema difícil, complicado, debemos analizarlo con mucho cuidado. Ud. sabe. Al comienzo, claro está, EUA no buscaba ni quería desarrollar ningún entendimiento con nosotros los maoístas. EUA estaba estrechamente aliado con la monarquía y con el Partido del Congreso. Ellos trataban de aislar a los maoístas. Pero los maoístas estábamos unidos con las masas de nuestro pueblo. Había una realidad poderosa. Se reflejó en el resultado de las elecciones con EUA está cambiando gradualmente. Nosotros tenemos tiempo y paciencia. Ellos, el gobierno de EUA… todavía nos quiere seguir llamando “terroristas”… hay una lista de países que ellos tienen…


R: Ya veo… ¿Uds. terroristas…? ¡O sea en la misma lista que Mandela!


P: Sí. Eso. Mandela. Es muy extraño. ¿No es cierto? Por nuestra parte… queremos tener relaciones diplomáticas con EUA y estamos persistiendo en llevar a nuestro pueblo por un sendero de paz y de respeto al proceso consititucional.
Gracias, muchas gracias. Ha sido muy interesante para mí tener este diálogo, esta interacción política con Ud. sobre nuestra relación con el pueblo peruano… en fin, ya le he explicado. Muy interesante la entrevista. Muchas gracias. Mucha suerte.


R: Seguiré muy de cerca la evolución política de Nepal y la actuación de los maoístas. Mucha suerte.



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"ENTRE DOS FUEGOS", ENVÍO DE RAFAEL INOCENTE


x Rafael Inocente


A propósito del balance de la guerra interna, he terminado de leer —releer—dos magníficas novelas, en su hechura y artificio. Se trata de RETABLO y DÍAS DE FUEGO. Al igual que la magnífica RETABLO, de Julián Pérez Huarancca, DÍAS DE FUEGO comparte con aquella una visión épica del pueblo peruano, una perspectiva que ya no se lee en la narrativa reseñada en los diarios que confunden convenidamente los cuescos con sirenas. Comparto con ustedes algunas apreciaciones sobre DÍAS DE FUEGO. Pronto haré lo mismo sobre RETABLO.

DIAS DE FUEGO es una historia épica. Es la saga de un grupo de policías desde el momento en que ingresan a la escuela de subalternos, barrunto la que queda en Puente Piedra, hasta que uno a uno van cayendo en una vorágine de violencia planificada durante la época de la guerra subversiva.

El protagonista principal, Segundo Rentería (integrante de la fenecida Policía de Investigaciones del Perú, PIP, de triste recordación para los peruanos) conoce casualmente a una joven de llamativa nalgamenta en el día de visita. Ella es universitaria y trabaja en una fábrica textil. Él es un tombo tímido e inexperto (¿increíble, no?). Se enamoran y empiezan una relación apasionada en la que no obstan las ideas. Ambos viven y se aman en cuartitos alquilados en los suburbios de Lima. Son jóvenes, pobres, cholos, provincianos o hijos de provincianos y luchan por salir de la pobreza. Se aman no con ese erotismo de anaquel que prolifera en las revistas de papel couché, si no con esa sexualidad primaria, esencial, de los que deben sobrevivir a toda costa, pero también con la carnalidad trigueña de la gente sudada del pueblo que busca en la piel del otro el amor y el calor para seguir viviendo. Pero no todo es lo que parece. Un puñado de jóvenes senderistas se ha infiltrado sutilmente en la escuela de subalternos de la policía y ese es el nudo que desenvuelve Cueto al final de la novela narrada de manera lineal, aunque con saltos y raccontos, usando un lenguaje llano y fluido, sin pretensiones ni marrullerías.

Después del levantamiento de mayo del 68 y el surgimiento de la contestación política, ese hierofante llamado Pier Paolo Pasolini se enfrasca en una discusión con la izquierda italiana, que acaba con su expulsión tácita del Partido Comunista Italiano. La novela de Cueto me ha hecho recordar la defenestración ideológica a la que se sometió a ese mártir del desencanto, Pasolini, cuando en un debate con los comunistas italianos, lanzó a boca de jarro para referirse a los jóvenes izquierdistas que agitaban Europa por aquél entonces: “¿Acaso no entendían esos hijos de burgueses que estudiaban en la Sorbona, que los policías a los que apedreaban eran realmente más hijos del pueblo que ellos?

Porque si en un primer momento, el esbozo de los personajes policiales que hace Cueto en Días de Fuego me provocó rechazo, inmediatamente después he debido reconocer la pasión por lo humano y la honestidad literaria que animan a Fernando cuando narra la tragedia de los guardias y de los jóvenes senderistas enfrentados en una guerra a muerte, mientras los señores de la guerra comían caviar y malvaviscos, chupaban whisky y robaban miles de millones de dólares a un pueblo al que siguen envileciendo en fútbol y chismografía de ambiente.

Dicho esto, luego de haber disfrutado la placentera lectura de Días de Fuego, no puedo evitar un saborcillo amargo en la boca. Paso revista a los personajes más memorables: el suboficial Hindú y su hijo senderista quien frustra una prometedora carrera de médico (a propósito, era sanmarquino) y es despedazado en un atentado, el Furriel y sus ansias de superación personal, el odioso Retén y su impredecible impronta, el mismo Rentería, protagonista principal de la tragedia, la chica cantuteña y obrera textil cuyo senderismo fanático es revelado al final de la novela, la gélida mando senderista que recuerda claramente a la Iparraguirre, el suboficial Gallo y su prima (también sanmarquina) estudiante de sociología y subversiva, el Charapo, quien degolla a su prima embarazada enloquecido al volver de Ayacucho, el paria Chuto y su pareja, la inocente negra Yola, el lisiado fotógrafo de la policía Miguel Taype y la angelical virola que le asiste en su invalidez y amargura. En fin, personajes concebidos creo que desde el conocimiento vívido del cuerpo policial, una trama bien tejida y un lenguaje espontáneo y ameno, en pocos, muy contados párrafos, descuidado.

Pero insisto, el saborcillo amargo no se debe a la literatura. Si partimos de que la novela es un arte mestizo, omnívoro y proteico, de cuya verosimilitud depende en cierta medida la calidad de la misma, entonces la novela de Fernando Cueto pertenece por derecho propio a esa estirpe de novelas que narran la guerra interna como un enfrentamiento despiadado entre hijos del pueblo para quienes la muerte fue, es, tan sólo un accidente de trabajo. Entonces, no sería honesto si dejo de confesar que por instantes me he sentido tentado de arrojar la novela de Cueto por la aparente simpatía que demostraría por las fuerzas del orden, pero cómo hacerlo, sin caer en el maniqueísmo. Porque si bien es cierto que todos sabemos que las fuerzas represivas están preñadas de mandones corruptos y dóciles pero muy valientes para tirotear a nativos desarmados y de subalternos capaces de aguantar una mentada de madre por las dos lucas que le avienta el chofer de combi, también hay miembros honestos, pocos pero los hay, que obligados por la necesidad y atizados por la ignorancia se hicieron del deshonrado uniforme de milico.

Ni terrucos contra cachacos, ni la masa inocente manipulada por la terrucada maléfica, ni el individuo arrastrado por el totalitarismo, como bien quisieran los plumíferos criollos favorecidos por los medios de incomunicación masivos. Hoy que Europa se derrumba, que las fuerzas represivas apalean y disparan contra el pueblo levantado en la península helénica, y aquí, en el Perú, la policía se alista para reprimir en Pucalá e Islay a punta de bala y bombas, cabe recordar que la naturaleza represiva de las fuerzas del orden es la misma en el Perú, en Grecia o en la China. La novela de Fernando Cueto nos presenta a los protagonistas de la guerra interna como seres de carne y hueso, subversivos y defensores del orden establecido, no como si fueran los otros, completamente indiferentes entre sí mismos, sino como aquél pata del barrio que fue ganado por los grupos alzados en armas, el amigo de colegio que no veíamos hace años y que de pronto apareció carbonizado en una playa desierta, la antigua enamorada que murió cuando pasaba casualmente al explotar una bomba, el pícaro de la cuadra que ingresó a la escuela de subalternos de la policía. Días de Fuego plantea una dura interrogante a la sociedad peruana. Por eso y su calidad literaria sobrevivirá en el tiempo y a la mezquindad de la crítica obnubilada por las luces artificiales