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viernes, 24 de febrero de 2012

'VIL' GATES ES "MARCA PERÚ"


El softwero 'Vil' Gates dice que el Perú ya no necesita ayuda, que estamos bien, que nuestros ingresos per cápita están en 10,000 dólares; sin embargo, esas cifras macro no representan ni explican la realidad de miseria maquillada que vivimos aquí; el robo institucional y la acumulación de riquezas en unos cuantos mientras grandes mayorías se mantienen en el olvido histórico, en el zócalo de una existencia que solo transcurre entre la esclavitud de la mano de obra y la satisfacción de necesidades básicas.

Aquí la noticia de Perú.com:

España . El fundador de Microsoft, Bill Gates, pidió a España mantener la ayuda y destinar a los a países que lo necesiten y no a países como el Perú, que es considerado país con ingresos medios y además de contar con recursos que pueden ser explotados y ser tan rico como un país europeo.

“Cuando ayudas a países como Perú, un país de ingresos medios, con 10.000 dólares de renta per cápita, mientras hay niños muriendo de malaria y gente que no consigue medicinas para el SIDA, el resultado es bastante diferente… debes preguntarte por qué, por qué le ayudas”, sostuvo en una entrevista dada al diario ‘El País’.

Además Bill Gates, indicó que el Gobierno de España debe enfocarse en ayudar a países más necesitados para lograr un impacto positivo pese al duro contexto internacional. Asimismo calificó como una gran decisión, la posición de la Comisión Europea al optar por ayudar menos a países de ingresos medios.

El presidente y cofundador de Microsoft, Bill Gates , a quien la revista Forbes califica como el “ser humano más magnánimo de la tierra” por haber donado ya 28.000 millones de dólares para la lucha contra enfermedades como la polio o la malaria, es además el segundo hombre más rico del planeta, según esa misma publicación.



Fuente: Los Andes









miércoles, 22 de febrero de 2012

LOS INTELECTUALES, LA INTELIGENCIA Y LA MEMORIA DESPIERTA





Sobre la polémica y el ensañamiento de Correo y la dupla de perdedores Rey Rey y Barba Caballero (“Rey con Barba” se llama el programete televisivo que se ahoga en las ondas hertzianas) que lograron despedir al novelista y zootecnista Rafael Inocente de un alto cargo en el Instituto Tecnológico Pesquero, para algunos no quedó muy claro el asunto del “intelectual” y su asociación con Abimael Guzmán. Y la pregunta de rigor no era si Abimael ‘es’ o ‘no es’ intelectual, sino, como lo dije en otros espacios y en este blog, si decir eso te desacredita para seguir ejerciendo –o ejercer – un trabajo para el sector estatal o privado.

Entregarle la condición de “intelectual” a alguien que ha ejercido la docencia no es ninguna concesión. Fujimori --muy a nuestro pesar-- también es intelectual (incluso fue presidente de la Asamblea Nacional de Rectores), al igual que Martha Hildebrandt (la que celebra los rebuznos de Fujimori y aplaude al “grupo Colina”, la que margina a una persona por ser quechuahablante, etc., etc.) o, en última instancia, el cantinflesco, enganchaesclavos y sinbandera José Luis Risco (que acaba de titularse de abogado teniendo como padrino a su supuesto antípoda Flórez Araóz) y no es que quiera ser tan poco exigente o complaciente con estos señores, pero así se construyeron y evolucionaron históricamente los términos (el latín intellectuallis significa “escoger bien”; intelligere, entre y legere escoger o leer) y uno, dentro de la propiedad del lenguaje, no hace más que regirse por ellos. Otra cosa es que exista una exigencia subjetivista (o patológica) y se entienda por Intelectual a alguien con conceptos morales rígidos y con ética invencible a prueba de coimas o de seducción por el poder o ensimismamiento o egolatría, etc., etc. Otra cosa también es agregarle un adjetivo calificativo al adjetivo “intelectual”; es decir, si la palabra intelectual es ya un adjetivo, mal hacemos en querer calificarlo con otro adjetivo. Por ejemplo, intelectual loco, intelectual ignorante o intelectual réprobo o idiota, etc., etc., que más cuadran o se ensamblan como términos literarios o poéticos en última instancia (tautología en lógica o pleonasmo en lenguaje) que como reflexiones o elucubraciones, verbigracia, intelectivas. (¿Se acuerdan ustedes de la crítica de Marco Aurelio Denegri a este blogger sobre las palabras “forúnculo divieso”?)

Del mismo modo, decir que la historia sobre sendero ha caído en un hueco de la memoria por culpa de la no enseñanza en los colegios y en las universidades, no es del todo cierto. Recordemos que en 1989 los profesores académicos y lingüistas Juan Biondi Sh. Y Eduardo Zapata S. sacaron un libro de análisis llamado “El discurso de sendero luminoso: contratexto educativo”, el cual fue prologado por Luis Jaime Cisneros; en la página 23 ellos dicen: “Porque como educadores entendemos que todo lo que se diga (o deje de decir) acerca de Sendero Luminoso implica en nuestra sociedad hoy una responsabilidad docente y porque en este sentido nos parecía indispensable olvidarnos de nosotros, acercarnos al discurso verbal de Sendero Luminoso y buscar ahí el sentido, la potencialidad expresiva, lo que los textos dicen independientemente de lo que podamos interpretar”.

Creo que hoy en día estamos pagando esa “(i)responsabilidad docente”, esa falta de ordenamiento pedagógico y criterio (en muchos casos presionados por la aberrante “ley de apología del terrorismo” y por el cerco mediático alienante, tirano y cobarde) para enfrentar el problema de la guerra interna y su secuela histórica en la educación peruana, no con adjetivos calificativos, insultos, peroratas seudonacionalistas o patrioterismos de parroquia o de cantina; no con amenazas, estigmatizaciones o sindicaciones; sino vía el análisis preciso, el debate enfrentado, arborescente y la crítica rigurosa. Esto jamás se hizo en las escuelas o en los medios televisivos, incluso hoy los seudoanalistas, profesores desinformados o académicos diletantes (entornillados en algún puesto de tráfico del conocimiento) no logran entender que nada se soluciona situando mecánicamente en la barbarie un momento de nuestra historia (que sin duda la estuvo) y negando con diatribas una posible explicación y/o teorización sobre esa barbarie y los motivos, causas y procesos históricos que nos llevaron a ello. En prosaico, poco o nada ganamos repitiendo como loros de hombro: “el Perú venció al terror”,” la democracia le ganó la guerra al terrorismo”, “vencimos al terrorismo asesino, ahora podemos disfrutar de la paz”, etc., etc., o con esos spots publicitarios que parecen trailers de películas gore o snuff movies donde sólo se muestran bombas y cochesbombas explotando en la noche o gente despedazada con un cartel en el pecho; eso solo ayuda para infundir miedo (terror de Estado, guerra de baja intensidad o guerra de cuarta generación), pero no sirve, ni en el sentido más utilitario, para informar o generar opinión concreta y veraz. (Los directivos de canal 7 deberían saber que hay un superexceso en la producción mundial de videojuegos y películas de terror, y el miedo en este sentido no tiene la misma connotación que en los ochentas; el reblandecimiento y la “tolerancia” médica o biopsicológica no permiten que estos spots puedan tener éxito y más bien generan sincretismo y ruido entrópico donde el Hollywood sangriento se mezcla con una realidad histórica difuminándose en la nada o en la trastocación de la memoria).

Y generar conciencia tampoco se logra solo con libros sesgados, separatas puntillosas, arengas de club deportivo, discursillos o eructos mentales cívicos. Quizás los profesores Biondi y Zapata fueron más precisos cuando dijeron que: “El sistema educativo oficial es un discurso preparado desde la cultura del libro y dirigido hacia una cultura del libro que, no es mayoritaria en el Perú: Las clases más altas se encuentran ya influidas por los medios eléctricos y una gran parte de la población se encuentra en la etapa oral o una alfabetización marginal (sin acceso pleno a la cultura del libro)”, pg. 79 op.c. Y esta realidad ha cambiado poco o no ha cambiado.

En un país donde pocos leen y donde los que leen no entienden, utilizar el recurso del libro para enseñar a los jóvenes lo que no vivieron no resulta del todo convincente; más aún cuando no se explica, como debiera ser, esa parte de nuestra historia que con un asalto y quema de ánforas electorales en Chuschi en mayo de 1980, pasó por los “abigeos” y “robavacas” de Belaunde Terry a los “terroristas” de Alan García y de ahí a los “narcoterroristas” de Alberto Fujimori (y ya alguien por ahí que funge de “senderólogo” o una de esas especialidades --producto del oportunismo y el mercenarismo-- habló de que la subversión en el VRAE es “narcoterror y sicariato global”; no nos olvidemos que la captura de Artemio esta premiada con 5 millones de dólares ofrecidos por Estados Unidos). Eso sin contar que, por ejemplo, en los libros de sinónimos la palabra “terrorismo” también es equivalencia de subversión, sabotaje, anarquismo, nihilismo, acracia, guerrilla, secuestro, amenaza, etc., etc. (Dicc. de sinónimos y antónimos Ocean.)

La necesidad del Estado de querer asegurar o anclar el término “subversión” solo en una idea (muerte, por ejemplo) es subestimar a los estudiantes y a la conciencia (o supraconciencia activa) del país que sabe perfectamente que la violencia política en el Perú tuvo su origen en el olvido de las clases retardatarias sobre las grandes mayorías, en la imposición de una cultura oficial, oficiosa y libresca sobre un país real cuya mayor entendimiento se basa en la oralidad, el mito, la pachamama, el panteísmo, el fisiocratismo, el ama kella-ama sua-ama llulla inkaiko, la justicia aymara, la prioridad de la naturaleza sobre la máquina y la minería, etc., etc.; y en la imposición de la “ley y el orden” atrabiliario y burgués sobre un pueblo arrinconado en la explotación, el sometimiento y el destazamiento mental constante y permanente; y para cuyo uso y abuso también colaboraron con la pala del enterrador los intelectuales acomodaticios, jíbaros de sí mismos, los que siempre miraron a un costado o los que, auspiciados por la plutocracia, la oligarquía y sus fuelles publicitarias, solo ayudaron a ocultar la verdad, falsear la historia e imponer la mentira y el odio per secula seculorum.

PD: Una persona no debe ser despedida de su trabajo solo por opinar desde el análisis. Los invito a firmar la carta a favor del escritor, zootecnista y amigo, Rafael Inocente:

http://rodolfoybarra.blogspot.com/2012/02/carta-de-escritores-peruanos-favor-de.html


















































domingo, 19 de febrero de 2012

TODO POR UN PLATO DE LENTEJAS

(Sobre este tema ya me he manifestado en otros espacios; no obstante, dejo otra vez mis impresiones aquí en este blog que a veces funciona como una bitácora, sachadiario o algo así.)


 
En este país de cartón piedra nos han hecho creer que el supuesto boom de la comida peruana, el grasiento e indigesto mundo (y submundo) de la comida novoandina, novocriolla, transgéneros e híbridos posibles nos va a catapultar al desarrollo económico; para ello un cocinero, hijo de un ministro de uno de los peores gobiernos republicanos (el mismo que estudió en uno de los institutos más caros del mundo cuando aquí nos moríamos de hambre), ha capitalizado y llenado bien su barriga, sus bolsillos y cuentas bancarias con restaurantes, ferias gastronómicas, franquicias y una serie de regalías y extraganancias que proviene directamente de la saliva de los comensales .

En esta coyuntura y realidad de sanguaza y de melodrama estomacal post-don pedrito (ese emponderador de ollas del fujimorismo), un escritor mediano es contratado en España para escribir en un blog, y, ante la poca expectativa de lo que pueda decir, se le ocurre armar un escandalete y regurgitar una verdad de perogrullo.

Hasta ahí, creo yo, que no pasa nada. Total, todos tienen el derecho a opinar. No olvidemos que hace un tiempo un conocido cheff internacional dijo que la Inca Kola, “nuestra bebida de sabor nacional”, le parecía un jarabe y que no entendía cómo la gente hacía cola para comer anticuchos o esas donas mal hechas y ahumadas a las que llamamos picarones.

Y entonces se arma la bronca de siempre, cholos, indios retardatarios y famélicos contra blancuzcos, acriollados y otros panzones de "vanguardia". Los amiguetes y pobres diablos de la malordeñada realidad virtual se lanzan a apoyar al cojitranco verbal, dicen y desdicen un montón de tonterías en las que alejan al protegido de cualquier estupidez (“exceso” dicen unos o “frase políticamente incorrecta”, dicen otros) que haya podido proferir y centran el problema en que, en efecto, un cocinero no puede competir con un escritor. Y que el cocinero debe estar con las sartenes y con las cebollas y que el escritor debe estar cerca del teclado, de los libros y de la imaginación regia que debe purpurar cada uno de sus escritos.

Y los patriotas defensores de la comida chatarra agarran a sartenazos al escritor que ya para este momento se ha convertido en el chivo expiatorio y en la cortina de humo –superando incluso al bluff del caso Abencia Meza”-- (y solo superado por la captura de Artemio a quien, sabemos, lo tenían preso hace días) para enceguecer a las masas de las marchas por el agua y la extradición de un miserable que “nos devolvió la democracia” y se zurró en los derechos humanos mandando al matadero videlista a un grupo de izquierdosos y periodistas alérgicos a la militarada bermudista.

No está demás decir, que no concuerdo ni coincido ni comulgo ni con uno, ni con otro, seudoenfrentados literalmente por un plato de lentejas. Considero que la comida peruana es buena si se sabe preparar platos sin excesos de carbohidratos, especias o colorantes o saborizantes químicos Chernobyl. Y que un escritor (que se precie) más que denunciar cuestiones gastronómicas, debería denunciar su realidad concreta o escribir en silencio y dejarse de estupideces.

sábado, 18 de febrero de 2012

"Eres blanquito igual que tu padre". Envío de Basilio Auqui


Una reflexión a propósito de la superficialidad de la música de Miki Gonzáles

Por Basilio Auqui S.

Nunca le creí a Miki Gonzáles. Si coincidimos en que la buena música es ritmo, armonía y melodía, nada de eso encontraba en lo que hacía esta veleta. Su música (y su letra) la sentía impostada, oportunista y al gusto de los engreídos de la burguesía aniñada, ansiosos de lavar su mala conciencia cantando sobre chicos que venden caramelos en la calle, mientras en sus mansiones vociferan a sus esclavas (perdón, domésticas), ¡Oye, Renatito, dile a la chola que me pase la sal! Incluso ahora último al escuchar el viraje electrónico de Gonzáles, sentía que algo no andaba bien. Luego de ver la manera tan utilitaria en que medró primero de los ritmos negroides (con la aceptación expresa de los negroides de ser tutelados) y luego de la música de las comunidades andinas (¡qué falso suena Hoja verde de la coca!), no me sorprendía en absoluto su rápida movilidad hacia los ritmos electrónicos que enloquecen a los vástagos pastrulos de la pituquería en las discotecas de la República Independiente de Eisha.

Pero vamos, no seamos hipócritas. Aquí en el Perú quien no cholea no es peruano. En Lima todos estamos enfermos de clasismo, racismo e hipocresía. Entonces es absolutamente lógico que un vago de trece años, tarado por la lumpenburguesía, hijo de un roquero mediocre y de un adefesio con chucha, profiera delicadezas como cholodemierdaserranohijodeputatunosabesquiensoyyo y cuanta lindura etnoclasista más haya endulzado su vacía existencia desde que abrió los ojos, primero en el hogar (abuelos, padres, tíos, hermanos) y luego en el barrio y en el colegio exclusivo, centro de adoctrinamiento de los hijos de los poderosos y de los que aspiran a serlo.

Lo que extraña por ilógico es la desfachatez de uno que se dice artista y se vende como comprometido en la lucha contra el racismo (sic) a través de sus canciones.

El ciudadano español Juan Manuel Gonzáles Mascías “a” Miki Gonzáles debe tener el cerebro agujereado por la marihuana y la cocaína. En vez de hacer acto de contrición y autocrítica de su fallido rol de padre, defiende sin argumento al vástago. Soy padre de familia y si alguno de mis hijos agrede étnicamente a una familia, por más que se pretenda achacar la culpa de la conducta del jovenzuelo a la madre bataclana, ociosa y analfabeta, primero converso con el mocoso y luego pido disculpas públicas. Joaquín Gonzáles Aguirre ha proferido públicamente insultos racistas y eso, según el Código Penal del Perú, es un delito. El ciudadano español Juan Manuel Gonzáles Mascías y Celine Aguirre deberían pedir disculpas públicas a todo el país en la persona de la familia agredida. Eso sería lo coherente y justo.

Por el contrario, Miki Gonzáles apela cínicamente al catolicismo ramplón del peruano promedio e invoca a Jesucristo (“Si la gente prefirió a Barrabás que a Jesús, entonces que nada te sorprenda”) para salvar al parásito. Ignora Gonzáles que si este “menor de edad” hubiese sido un mocoso cobrizo que en pandilla hubiera ido a Larcomar a insultar a niñatos pitucos, como su engendro, ahora mismo el serenazgo, la policía, los jueces y todo el sistema estarían sobre los “pirañas marrones” clamando porque vayan a un centro de re-educación tipo Maranguita quién sabe acusados de violación y asalto y robo a mano armada.

De la arribista Celine Aguirre no digo nada. Basta escucharle el acento y el modo de hablar (o sea, y nadaaa, aluzinaaa) en público para concluir que esta mononeuronal está enferma y genera clasismo y racismo en su propia casa. Pero algo de bueno debió tener, si un artista de la talla del ciudadano español Juan Manuel Gonzáles “a” Miki Gonzáles la enamoró y le hizo un hijo. Ya se sabe, debieron ser tal para cual antes de separarse. Ojalá que ahora la desgracia les una nuevamente.

Toda la retórica que Miki Gonzáles despliega en sus canciones (la integración de poblaciones como la indígena y la afroperuana) caen en saco roto, y no por el proceder del chibolo. Caen en saco roto porque Gonzáles, como padre del pequeño delincuente, justifica y apoya su proceder con argumentos descabellados. La superficialidad de su propuesta musical encaja bien en ese nacionalismo pelágico, chauvinista y burgués de Marca Perú que busca instrumentalizar lo negroide, lo andino, lo cholo, en lugar de contribuir a superar la condición subalterna de las grandes masas cobrizas ofendidas en su alma y su condición de seres humanos desde hace quinientos años.

Aquí no valen diagnósticos tibios de psicólogos, sociólogos u otros “científicos sociales”. Mientras las estructuras económicas en el Perú prosigan en manos de una etnoclase asaltante y corrupta y el Estado siga en mano de traidores (¡Conga no va, carajo!), surgirán mocosos como el Joaquín Gonzáles Aguirre, futuro Aldo Mariátegui, próximo Rafael Rey.

Porque como dijo El Omiso, la mierda existe. Respondamos en coro a la arenga, ¡Eres blanquito igual que tu padre: ¡Púdrete pituco reconchatumadre!


Ver:



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viernes, 17 de febrero de 2012

PRESENTACIÓN DE PDA:

CARTA DE ESCRITORES PERUANOS A FAVOR DE RAFAEL INOCENTE

SENDERO, LA PESCA Y LOS ESCRITORES:
LA SATANIZACIÓN A LA MEDIDA DE LA DERECHA FRONTERIZA: DEFIENDEN EL STATUS QUO EN EL SECTOR PESQUERO

En solidaridad con el escritor Rafael Inocente

El doble rasero de la derecha

En los años ochenta, un historiador con fama de oráculo declaró: “El fenómeno Sendero Luminoso no puede ser dejado de lado como si se tratase de unos cuantos fanáticos, porque revela toda una tendencia del movimiento popular aunque pueda estar incorrectamente expresada y representada en esa agrupación”. En el libro “Las furias y las penas”, también se recoge otra de sus afirmaciones controversiales: “Si alguien me pidiera una condena a Sendero Luminoso hoy en día, yo actuaría del mismo modo que en 1780 actuó Baquíjano y Carrillo, negándose a condenar a Túpac Amaru”.
¿Quién dio estas declaraciones: acaso un filosenderista, un resentido social, un peligroso comunista, como deberíamos pensar si tomáramos a pie juntillas los discursos inquisitoriales del pasquín Correo? Nada de eso, las dio un historiador que en el año 2000 postuló al Congreso en la lista del fujimorismo. Nos referimos, claro está, a Pablo Macera. Ni esa vez ni luego los medios que ahora han desatado una campaña (cual “caza de brujas”) contra los que denominan “ultras” se rasgaron las vestiduras por la postulación de un intelectual que se autocalificaba de “senderista luminoso honorario”. Hubiera sido bueno y esclarecedor que en esa época la prensa de la derecha objetara la candidatura al Parlamento de un historiador con una opinión tan complaciente sobre el fenómeno subversivo. Pero la moral del fujimorismo mediático nunca dio para tanto y lo que nos ofrecieron fueron las continuas lisonjas de Martha Hildebrandt y la bancada de Fuerza 2000 a Pablo Macera en los escaños del Legislativo. Cuando el año pasado la revista Caretas le preguntó si creía que Keiko pasaría a la segunda vuelta en las elecciones, Macera respondió casi suspirando: “Ojalá”. No es difícil de imaginar que en un hipotético gobierno de Keiko Fujimori los mismos que ahora buscan “rojos” en el Gobierno de Humala hubieran celebrado con frenesí la juramentación de Macera como ministro de Cultura.
El caso Rafael Inocente
A tono con esta campaña en busca de “comunistas” infiltrados en el Estado, Correo hace unos días atacó de modo difamatorio al destacado escritor y experto ingeniero zootecnista Rafael Inocente, extrayendo declaraciones fuera de contexto y presentándolo prácticamente como un advenedizo “burócrata antisistema” simpatizante del terrorismo. Una de las frases supuestamente “apologéticas”, que figuró como titular de la nota, fue ésta: “Abimael es un intelectual”. En pocos días el cargamontón desde ese pasquín del fascismo iletrado, secundado por sus corifeos de la Tv Rey con Barba, consiguió su objetivo sobre la base del chantaje ideológico: el escritor Rafael Inocente fue primero sometido a una kafkiana investigación administrativa por el órgano de control interno del Instituto Tecnológico Pesquero (por su opinión política y su novela) y finalmente le enviaron una carta de despido (sin causal legal y de forma ilegítima, por orden verbal del Ministro de la Producción, José Urquizo) de su cargo de director general técnico en el Instituto Tecnológico Pesquero, para el cual no solo estaba calificado –como lo acreditan sus quince años de experiencia en el sector y el haber formado parte de la Comisión de Transferencia del actual Gobierno en el sector Pesquería–, sino al que había accedido a través de un concurso público, evaluado por un comité nombrado antes de su ingreso a la Institución.
Huelga decir que en el poco tiempo que Rafael Inocente se desempeñó en el Instituto Tecnológico Pesquero planteó audaces propuestas como la implementación de un Plan Nacional de Consumo Masivo de Productos Hidrobiológicos bautizado “A comer pescao”, el cual contemplaba el canje de la multimillonaria deuda que mantienen las diez principales empresas pesqueras del país, por pescado. Esta deuda que los asesores del ex Ministro Kurt Burneo calcularon en por lo menos 890 millones de soles, permanece impaga desde hace diez años y se debe a infracciones sistemáticas a la normatividad pesquera, entre otros motivos, por depredar el recurso anchoveta, defraudar en el peso de las descargas de la pesca y contaminar el mar y el litoral. Sabemos además que otras propuestas de cambio sostenidas por Rafael Inocente y las nuevas gestiones que dirigen el Imarpe y el ITP, han sido motivo de rechazo absoluto por quienes defienden el status quo en el sector pesquero. Dichos cambios están referidos a modificaciones y/o derogatorias de la Ley General de Pesca, la Ley de Cuotas de Pesca, la modificación de la Ley del Imarpe, el apoyo expreso a los empresarios conserveros y a los pescadores artesanales así como el fomento real del consumo humano directo de pescado, entre otras, todo lo cual implicaría un cambio de la madre de todos los entuertos, ergo, la Constitución Política de 1993.
Nos preguntamos entonces: ¿Cuál es el trasfondo de la difamación a Rafael Inocente?¿hay delito de opinión en el Perú del Gobierno del señor Ollanta Humala? ¿Se puede despedir a un destacado funcionario por haber declarado en calidad de escritor sobre el tema de la violencia política dos años antes de asumir el cargo? ¿Quiénes se benefician con la abrupta salida de Rafael Inocente?¿Se puede, en concreto, acusar de apologista y de "infiltrado en el Estado" a quien reconoce simplemente que Abimael Guzmán es un intelectual, como pretendió el libelo Correo?
En un país con un alto índice de semianalfabetismo funcional y donde se suele sacralizar a las profesiones académicas, es muy posible que el acto de calificar a una persona de intelectual sea visto efectivamente como un elogio, cuando en estricto es solo una descripción de un estatus académico y no una loa de una cualidad ética o moral. Precisamente en la entrevista que brindara hace un par de años al blog “Literatura y Guerra” del poeta Niko Velita, a propósito de su novela “La ciudad de los culpables”, Rafael Inocente criticó muy ácidamente a Guzmán por el lado de la ética. No solo lo considera “equivocado” y “arrugón” (cobarde), sino que describe así la reacción de Guzmán ante su captura: “Solo atinó a decir, me tocó perder. Rodeado de mujeres en una cómoda mansión rodhesiana, se dejó coger como un minino viejo”. Frases que no solamente no son elogiosas, sino que establecen un deslinde claro de carácter ético con el líder de Sendero. Por tanto, la calificación de “intelectual” por parte de Inocente es solo descriptiva, nunca apologética.
Aunque al oscurantismo fascista le interese ocultar la verdad, lo cierto es que Rafael Inocente no ha dicho nada sobre Guzmán que no figure en cualquier libro especializado sobre el tema. Cualquier biografía mínima sobre el líder senderista tendría que consignar que se doctoró en Filosofía y Derecho y fue catedrático principal y director académico del Departamento de Filosofía de la Universidad de Huamanga. Es más, el antropólogo Carlos Iván Degregori incluyó a Abimael Guzmán dentro de los “intelectuales disidentes de provincias”. Por otro lado, el periodista británico Simon Strong, autor del best-seller mundial “Sendero Luminoso, el movimiento subversivo más letal del mundo”, impensable de cualquier simpatía con terrorismo alguno, nos ofrece esta descripción de Guzmán en su época de estudiante: “Guzmán fue el mejor alumno del tercer grado, el tercero en el cuarto grado, y el segundo en el quinto grado. Sacaba siempre las mejores notas en conducta y orden”. Luego nos refiere que en la universidad fue “alumno estrella” del filósofo kantiano Miguel Ángel Rodríguez Rivas, quien lo recuerda así: “Abimael era un hombre realmente notable y siempre bien informado”. Es el testimonio de Rodríguez Rivas, un filósofo muy lejano del marxismo y de manifiesta aversión a Stalin. En el mismo libro de Strong, se recoge la opinión del erudito británico Bill Tupman –estudioso del marxismo, experto en China, conferencista ocasional en el Colegio de Oficiales de la Real Escuela de Infantería y director del Centro para Estudios Policiales y de Justicia Criminal de la Universidad de Exeter, entre otras distinciones–, quien “confesó estar ‘impresionado e intrigado’ por la erudición comunista de Abimael Guzmán, por algunas sofisticadas originalidades suyas y por la coherencia interna general revelada en su entrevista con El Diario”.
Una guerra conceptual
Sin embargo, el fascismo con caperuza liberal tiene una opinión diferente. Aldo Mariátegui y otros polichinelas del pensamiento retrógrado nos dicen que quienes consideran un intelectual a Abimael Guzmán y una organización política a Sendero Luminoso son cómplices encubiertos o simpatizantes flagrantes del terrorismo y deben ser denunciados. Cualquier afirmación en sentido contrario es para el ala dura de la derecha una “farsa” o una “infamia”. Eso explica los sambenitos que han merecido algunos comisionados de la CVR por declarar, por ejemplo, que en el Perú de los años ochenta hubo un “conflicto armado interno” o que SL no era una simple gavilla de delincuentes sino una organización política. Se ha hablado de “sesgo ideológico”, e incluso (como la dupla inefable de Rey con Barba) de “traición a la patria”.
Pero la ignorancia de la derecha fronteriza es notoria. No sabe que uno de los primeros en calificar de “guerra” y no de “terrorismo” lo sucedido a partir de mayo de 1980 en el Perú, no fue un dirigente de izquierda “sesgado” sino un representante de la derecha señorial como Patricio Ricketts Rey de Castro, quien escribió en 1981: “Por mucho que sorprenda decirlo, los jóvenes de la dinamita no son, rigurosamente hablando, terroristas. (…) El Perú, querámoslo o no, vive desde hace seis meses en estado de guerra abierta. De guerra maoísta, campesina, artesanal y homeopática. (…) Pero guerra al fin.” (del artículo “Zonas liberadas” publicado en Caretas el 26 de enero de 1981, citado por Gustavo Gorriti Ellenbongen en el libro “Sendero. Historia de la guerra milenaria en el Perú”). ¿Hablarán ahora del “sesgo ideológico” de Ricketts Rey de Castro? Por otro lado, los propios manuales militares que utilizaron las FFAA para combatir a Sendero Luminoso calificaron el conflicto armado como una “guerra no convencional”, según testimonio de algunos generales ante la CVR, como el del ex del presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas (CCFFAA), Arnaldo Velarde Ramírez, general de la Fuerza Aérea en situación de retiro.
Lo que tampoco entiende por conveniencia la derecha “bruta” (Tafur dixit) es que el reconocimiento del carácter político de una organización no la exculpa de su práctica criminal. Como si en la historia no hubiera habido (y aún hay) crímenes políticos. En el Perú, sin ir muy lejos, el Apra es un partido político responsable por lo menos de la masacre de 26 policías en la rebelión de Trujillo en 1932, el asesinato de Sánchez Cerro en 1933 y los crímenes del grupo paramilitar Rodrigo Franco bajo el mando de Agustín Mantilla (para no hablar de los asesinatos, desapariciones y torturas a nombre del Estado en el primer Gobierno de Alan García). ¿O eran simples delincuentes los apristas que perpetraron esos crímenes?
Pero, cuidado, la denuncia contra Rafael Inocente no solo ha sido ridícula y burda, sino sobre todo peligrosa por el clima inquisitorial que se pretende crear para luego perseguir, reprimir y consecuentemente anular política y laboralmente a cualquier persona que se ubique en una línea de pensamiento crítico. La campaña de satanización contra la CVR, las ONG derechohumanistas y los dirigentes que encabezan la protesta social, contra los funcionarios de cierta tendencia izquierdista, y contra los escritores e intelectuales no alineados políticamente con la globalización neoliberal, está en esa dirección.


Daniel Alarcón DNI: 46678140

Dante Castro Arrasco DNI: 25402972

Miguel Gutiérrez Correa DNI: 06117054

Rodolfo Ybarra DNI: 09441432

Willy Gómez Migliaro: DNI 08675086

Diego Trelles Paz DNI 10770076

Victor Coral Cordero DNI: 06623187

Martín Roldán Ruiz DNI: 06773376

Jofré López DNI: 15446823

Luis Mujica Marino DNI: 10287957

Ricardo Vega Jaime DNI: 07309231

Walter Villanueva Azaña DNI: 08673248

Antonio Galloso 09868715

Walter Lingán


Rosina Valcárcel Carnero

Carlos Rengifo

Feliciano Mejía

Javier Garvich
 
Félix Méndez

martes, 7 de febrero de 2012

GREMIO DE ESCRITORES DEL PERÚ: SOLIDARIDAD CON EL ESCRITOR RAFAEL INOCENTE

El Consejo Directivo Nacional del Gremio de Escritores del Perú, frente a la cobarde campaña de amedrentamiento contra el escritor Rafael Inocente, por parte de empresarios mafiosos y corruptos, le expresa su total respaldo y solidaridad con el trabajo que despliega en beneficio del pueblo y la nación peruanos desde su puesto en el Ministerio de la Producción.

Los escritores honestos que aspiramos a compartir con el pueblo su travesía de combate y dignidad hacia una situación histórica de justicia y libertad, no estamos dispuestos a someternos a ningún pacto de complicidad o silencio frente a los atropellos contra las mayorías, de las que formamos parte.


Por el Consejo Directivo Nacional

Fraternalmente:

Jorge Luis Roncal

Sec. de Organización



gremio_de_escritores_del_peru@yahoo.es


lunes, 6 de febrero de 2012

SOLIDARIDAD CON RAFAEL INOCENTE



Este gobierno de Gana Perú no refleja mis expectativas ni, mucho menos, mi posición política, aunque, sí, es cierto, ante la amenaza fujimontesinista de hacerse con el poder vía Keiko F y todos sus endriagos, solo nos quedó un voto de protesta o un “voto de conciencia” como lo llamaron algunos: votar por Ollanta Humala, un militar desteñido que se reclama nacionalista de la mano con empresarios, políticos advenedizos y una izquierda tembleque autófaga y con el síndrome de Ménière (mareos).

En toda esta coyuntura hay quienes con buenas intenciones se acercaron al gobierno para brindar sus servicios como tecnócratas o como especialistas o conocedores de temas específicos y quienes acudieron ante el llamado de transferencia de gobierno los últimos meses del año pasado. Este es el caso de Rafael Inocente, escritor y amigo, y cuya labor de zootecnista y conocedor de la problemática del mar peruano le ha llevado a un alto cargo directivo dentro del Instituto Tecnológico Pesquero.

No era de esperarse menos que, dentro de un cargo de confianza, Rafael Inocente hiciera lo que su ética y conciencia demandaran; es decir, iniciar la desratización burocrática enquistada en esta institución pesquera y enfrentar decididamente a los poderes ocultos que manejan a esa institución y, cómo no, a parte de nuestra riqueza como país pesquero, el mismo que por décadas ha permanecido de espaldas a las necesidades y urgencias del pueblo peruano, un pueblo que ve cómo se exporta harina de pescado o conservas de atunes, caballa o jurel mientras permanece en la desnutrición, la tuberculosis y el marasmo alimenticio.

El tenaz desempeño de Inocente ha despertado la inquina y la rabia de sectores recalcitrantes que han emprendido una campaña de demolición contra su persona. Lógicamente el encargado de esta afrenta es el conocido diario Correo y su director, el fenilcetonúrico Aldo Mariátegui, que ve terroristas hasta en la sopa, el cual para indisponer a Inocente ante la opinión pública y ante el poder político, ha reproducido extractos puntillosos y descontextualizados de una entrevista que se le hiciera a RI en el año 2009: http://diariocorreo.pe/nota/66733/funcionario-del-ministerio-de-produccion-llamo-intelectual-a-abimael-guzman/ 

Quiero anotar que se puede o no estar de acuerdo con una opinión ideológica o histórica (¿no se supone que vivimos en un país donde hay libertad de ideas y pensamiento?), pero lo que no se puede hacer es pretender que esas opiniones te descalifiquen como tecnócrata y menos aún en un gobierno que está a prueba y que necesita de gente honesta para cumplir con la labor encomendada por las grandes mayorías, es decir gobernar para los más pobres y no para los empresaurios caníbales o empresas expoliadoras.

Dejo de forma expresa mi solidaridad con Rafael Inocente Julca y espero que las autoridades tomen posición y sepan responder de forma enérgica ante este burdo ataque de la prensa carroñera y sin bandera que lo único que busca es beneficiar a empresas extranjeras y rematar o regalar nuestros recursos mineros, acuíferos, agropecuarios, pesqueros, etc., etc.

Estamos atentos,

Rodolfo Ybarra

DNI 09441432



miércoles, 1 de febrero de 2012

Carta a Francisco Miranda-Oannes de Rafael Inocente


 
Ladran Sancho, señal que avanzamos


Esta frase atribuida equivocadamente al Quijote fue lo primero que se me vino a la boca, a manera de conjuro, para contrarrestar la embestida de Francisco Miranda Ávalos publicada en el libelo Oannes. Apenas alguien marca huella, no faltan adversarios que, como perros, con fuertes ladridos, tratan de amedrentarnos para que nos arredremos. Los perros alharacosos que intentan intimidar a los caminantes, como metáfora de los gritos desaforados que tratan de detener o desprestigiar a alguien que avanza pisando fuerte, datan de antaño. Pero en fin, esas son cosas de la literatura. Volvamos a hogaño, a la triste realidad de la corrupción sinfín en el sector pesquero peruano.

La ignorancia tiene brillo propio, Miranda. Y la de usted tiene el fulgor particular de la petulancia (¿amante de la literatura?¿ávido lector?¿feligrés de bibliotecas y librerías? Pero si usted escribe con el coxis y razona con el páncreas, Miranda). Le agradezco de todas formas la lectura de mi novela y la indagación de mi trayectoria literaria. Ya se habrá dado cuenta que no soy ni un Baily ni un Ortiz, como seguramente quisieran los que cuentan la historia oficial.

La ligereza de las acusaciones que vierte en el artículo “Eres senderista… No soy Inocente”, publicado en su anémico pasquín virtual, configura no solamente el delito de difamación, sino que además reflejan la catadura moral y un nivel cultural por demás lamentable. Meter en un solo plato al MOVADEF, a la izquierda peruana y a Gana Perú, dice mucho de su confusión ideológica, como puede leerse en las parrafadas que les dedica.

Acusar por una obra de ficción sólo se le ocurriría a una maruja ñoña en plena dictadura franquista. Acusar por una opinión, a todas luces manipulada, pretendiendo incriminar tendenciosamente, refleja una mente cuadriculada que reduce a los seres humanos a frascos de farmacia.

Acusar a “un funcionario del Estado pro senderista” (la sintaxis, Miranda, la sintaxis, ¿quién sería el pro-senderista? ¿yo o el Estado?) de “…meter en los últimos meses, mas de 60 personas con dudosa capacidad profesional a la institución y votar de ella a mas de 30 funcionarios capacitados por el estado (…)” refleja en el mejor de los casos desconocimiento del funcionamiento del Estado o, como lo sospecho, una tremenda mala fe administrada convenientemente por oscuros intereses. En el Instituto Tecnológico Pesquero sólo se han despedido a cuatro individuos con contrato a plazo indeterminado y se les ha pagado lo justo. Estos individuos eran dueños de plazas en las cuales rotaban casi por sorteo. Así, el ITP perdió su carácter técnico-científico y se transformó en un frigidaire gigante que regalaba paquetes tecnológicos desarrollados por expertos científicos al sector privado, se convirtió en una maquiladora barata de conservas y hamburguesas de pescado para la empresa privada. Es fácil palabrear sobre la corrupción; lo difícil es combatirla realmente. Entonces, ¿A quién sirve Francisco Miranda con su demagogia? ¿Por qué su repentino interés literario?

El valiente sacerdote Hubert Lanssiers acuñó una hermosa reflexión con respecto a la lucha por los inocentes en prisión, injustamente acusados de terrorismo, durante el régimen de Fujimori y Montesinos. Él decía que la lucha por los inocentes parecía una batalla perdida y que los caballeros gustan librar batallas perdidas, que, en ocasiones, tan perdidas no lo están.

Por eso me resisto a aceptar que esta lucha que hemos emprendido un grupo de idealistas en el sector pesquero sea una batalla perdida. Pero si así lo fuera, es una batalla que debemos librar. Es difícil vencer toda una “institución” como la corrupción en la pesca (empresas con deudas multimillonarias por transgredir la normatividad pesquera, burócratas genuflexos o decididamente corrompidos, normas absurdas y anti-técnicas fabricadas por tinterillos pitucos, ausencia de control y sanción institucional y social, canon pesquero raquítico, consumo per cápita de pescado propio del África sub sahariana) y si eso significa acusaciones de “pro senderismo” de parte de gentes que como usted, Miranda, callaron convenientemente cuando los delincuentes fujimontesinistas (un partido político que debería estar proscrito por la ley) destrozaron el Estado, remataron las empresas públicas a precio de huevo y desgraciaron la sociedad peruana, entonces pruébeme una por una las calumnias que vierte en su desacreditado libelo.


Porque si la calumnia es su emblema, yo si haré respetar mis derechos vulnerados.


Rafael Inocente

Director General Técnico del Instituto Tecnológico Pesquero del Perú



 
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