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viernes, 29 de marzo de 2013

VÍDEO NORCOREANO SOBRE LA "CULTURA" EN ESTADOS UNIDOS





Una joya de comunicación política realizada por Corea del Norte expone la propaganda habitual que inunda la atmósfera electrónica de una cultura como la de Estados Unidos. En inglés se dice  ”it takes one to know one”, algo que se traduce vagamante “sólo uno de se condición puede reconocer a otro”. Esto aplica perfectamente a este caso: un estado como el norcoreano que atiborra de propaganda  a sus ciudadanos es capaz de identificar con gran claridad los mecanismos con los que opera la democracia propaganda en Estados Unidos. Difícilmente los estadounidenses reconocerían, dentro del acuario de la mediósfera, que los fashion shows de Victoria’s Secret o los partidos de la NFL son parte de un aparato propagandístico, pero estas imágenes –y los comportamientos que provocan– vistos desde una óptica foránea  se revelan inequívocamente como los signos de una sofisticada manipulación –que hace del público programado una masa primitiva.
“La misión de la propaganda es mantener a las personas enfrente de sus televisiones, leyendo revistas de chisme, comiendo vastas cantidades de comida tóxica y siempre  de shopping en búsquedas de las últimas modas y tendencias… cualquier cosa que impida que las masas se autoorganicen y se hagan preguntas sobre lo que en realidad maquinan sus amos”, dice la voz en off del documental.
Desde la óptica norcoreana el siglo 20 ha visto el surgimiento de tres grandes fuerzas: “la democracia, el poder corporativo, y la propaganda corporativa como forma de proteger al poder corporativo de la democracia”. Nótese que al mismo tiempo que se promueve la democracia se usa la propaganda para proteger a las corporaciones de la verdadera democracia, permitiendo que operen al margen de la ley y exploten a las masas.
“El 1% ha amaestrado el uso de la propaganda convirtiendo en esclavos consumistas que trabajan duro para comprar cosas que no necesitan y pagan impuestos que son usados para desarrollar y comprar armas que son usadas para invasiones perniciosas. Incluso se les convence de que envien a sus hijos a absurdas guerras”, dice el documental sobre los engranajes de la máquina bélica estadounidense. Desde 1945 Estados Unidos ha intentado derrocar más de 50 gobiernos,  muchos de ellos “demcoracias”, en el procesos más de 30 países han sido atacados.
Especialmente sobresaliente es el minuto 7:45 en el que la narrador se mistifica por la euforia enajenada que generan una serie de premios en el público del programa de Oprah, dice perpleja: “esto no es porque han encontrado a Dios, sino porque han recibido unas zapatillas”.
El video es especialmente intersante (y extraño) por lo paradójico que resulta: el ser producido en  Corea del Norte, un país que consideraba a su líder supremo una deidad y que en sus funerales televisó una especie de ascención ritual al cielo de  Kim Jong-il,  entre las lágrimas irrestañabales de sus ciudadanos, uno de los momentos cumbres en la historia de la propaganda. Incluso empieza con una clara propaganda ensalzando la virtud eterna de su líder. ¿Pero anula esto el contenido del video? Sólo un mente muy limitada y dogmática descalificaría el contenido por provenir de esta fuente. Ciertamente habría que tomar en cuenta la fuente y notar que el video en sí mismo es propaganda anti-estadounidense, pero que dentro de esta taimada intención logra, por momentos, articular con gran claridad lo que sucede dentro del espacio mediático de Estados Unidos (y en buena parte del mundo occidental). La tesis que expone de que la democracia es una plutocracia disfrazada, es difícil de rebatir. Que el entretenimiento funciona como un mecanismo de estupor y apaciguamiento que se traduce en la práctica como una forma encubierta de control mental, más allá de que exista o no una conspiración o un plan maquiavélico, tampoco es fácil de refutar.

http://pijamasurf.com/2012/06/genial-video-realizado-por-corea-del-norte-explora-la-propaganda-y-la-manipulacion-cultural-de-estados-unidos/ 

miércoles, 27 de marzo de 2013

SMO



El Servicio Militar Obligatorio es absurdo en todo sentido. Nuestro país no está en guerra, no hay amenazas visibles que la guardia pretoriana y sus estamentos no puedan controlar (simplemente no quieren o no se les da la regalada gana; miran para un costado cuando tienen intereses que proteger. Ahí tienen al Vrae  y el otro lado de la moneda: Conga). Lo que ocurre es que los oficiales se están quedando sin "perros" para que atiendan sus casas, laven sus carros o atiendan a sus hijos. Los "perros" o los que hacen los trabajos más precarios dentro de la escala alimenticia militar son necesarios y con ellos la alta oficialidad y el país podrá avanzar a lo que conocemos como "segundo mundo" (si es que antes no nos hundimos en el "cuarto mundo" o el zócalo de la inmundicia de Dracón de Tesalia). Un ejemplo del SMO son los esclavos romanos, los ilotas, los yanaconas, etc. Los soldados-esclavos no es un neologismo, es desde siempre: los omeyas usaban a los maulas o los buyíes que canibalizaban a los turcos en el mundo musulmán, y siempre fue una forma de reclutar a la fuerza, coaptar a individuos (aparentemente libres) para que defiendan a un Estado hipócrita que no los representa.

lunes, 25 de marzo de 2013

"LA IMPUNIDAD FRENTE AL ASESINATO DE MI HIJO MAYNOR FREYRE SOTILLO", ARTÍCULO DE MAYNOR FREYRE



El 13 de junio de 2011 mi hijo Maynor Freyre Sotillo, quien era un emprendedor empresario en Nauta, a cien KM. de Iquitos, fue vilmente asesinado por tres facinerosos. Él había ido a Iquitos a reunirse con un amigo de infancia y al salir del lugar de reunión desapareció la madrugada del 12 de junio del 2011.
Su cuerpo aparecería semienterrado en el Varillal de Los Cedros, 4 Km. selva adentro, a la altura de los Km. 16 y 17 de la carretera Iquitos-Nauta. Estaba a unos 40 metros de un fundo dedicado al sacrificio de ganado donde dicen llevaban a "regenerar" a ex presidiarios.
Según las investigaciones se trató de un acto de robo agravado y asesinato, pues el cuerpo de mi hijo fue hallado solo con trusa y medias. La ropa la encontraron a pocos metros del ingreso del frundo, ensangrentada. El levantamiento del cadáver lo realizó en fiscal Marco Antonio Pinedo el viernes 18 y pese a tener conocimiento de esto la policía, lo enviaron a la morgue de Iquitos como NN. El muchachón de 90 Kg. y 1.89 m. no podía ser de la zona, además por sus rasgos caucásicos. El domingo 20 recién pudimos identificarlo gracias a a información radial.
Lo siguiente fue un vía crucis para mí y mi familia. Fiscal, juez, policía, médicos de la morgue, la Reniec no veíajn la manera de sacarnos alguito. El comandante Alfredo Calle Purisaca de la DININCRI y el mayor Alfredo Castillo Rojas, encargado del caso, mostraron una indolencia atroz. Capturaron solo a uno de los delincuentes, Olimpo Panaifo Chumbe, mientras los otros dos se hayan como no habidos, pese a que firman recursos con su abogado y se pasean por Iquitos como Pedro en su casa, sin que por supuesto nadie haga nada por capturarlos. Se trata de Hilder Murayari Yumbato y Segundo Ushinahua Tafur. Escribo esto por el Plan de Seguridad ciudadana en marcha.

viernes, 22 de marzo de 2013

ALFIL DE FUJIMORI DESTACADO COMO MINISTRO CONSEJERO EN SECRETARÍA GENERAL DE PALACIO DE GOBIERNO, ENVÍO DE BASILIO AUKI



Tenya Hasegawa arregla en Palacio indulto a Fujimori.

El nisei Francisco TenyaHasegawa, antiguo servidor de Alberto Fujimori en Palacio de Gobierno en los años 90, y añejo colaborador durante 8 años del fugitivo y con mandato de detención, Víctor Aritomi Shinto, cuñado de Fujmori, financista suyo y tío de Keiko, en la embajada de Perú en Japón, acaba de ser destacado formalmente, por escrito, como Secretario General de Palacio de Gobierno, es decir, de Ollanta Humala y de Nadine, los gobernantes de la “gran transformación”.
¿Cómo pudo el reo Alberto Fujimori acceder a Palacio de Gobierno, poniendo un secretario de su absoluta confianza, sirviente suyo por varios años?
Aún no sabemos si el destaque ha sido mediante simple oficio, memorándum o resolución suprema, pues en El Peruano no figura nada de eso, aunque los diarios La República y Expreso han dado cuenta de tamaña traición a la causa de la honestidad pro indulto.
¿Acaso un aliado del ex presidente Fujimori, siendo actual secretario de Ollanta Humala, podría “trabajar” en Palacio contra el indulto de su jefe y abortarlo, o más bien redondear el pago de 50 millones de dólares, o un poco más, como trueque por esa gracia no graceja?
¡El indultado iría como un bólido a Tokio, a pedir cuentas a la ex esposa japonesa, Satomi Kataoka, quien se prestó por dinero para desposarse, pero nunca visitó al preso en Lima, y así lograr que don Alberto postulara sin éxito al senado japonés! Menos del 0.5% del electorado japonés fueron sus merecidos votos.
¡El hoy secretario del presidente Humala, Francisco Tenya Hasegawa, tiene las cifras en su memoria real y virtual! 

domingo, 17 de marzo de 2013

"LA OPCIÓN DE NO VOTAR", ARTÍCULO DE CÉSAR ÁNGELES

LA OPCIÓN DE NO VOTAR
Ante el proceso de revocatoria municipal en Lima, Perú: marzo, 2013
Por César Ángeles L.




 .. .. .. ..  
a la memoria de mi padre eduardo ángeles figueroa

Hace más de dos décadas fue la última vez que voté en unas elecciones peruanas. Lo hice a mediados de los 80, aquellos años cuando todo andaba convulsionado por la guerra interna librada, principalmente,  entre el PCP- “Sendero Luminoso” y el Estado peruano. Eran épocas difíciles, de apagones, atentados, bombas, persecuciones indiscriminadas desde las fuerzas públicas de represión, durante aquella vuelta al régimen constitucional con el segundo gobierno de Acción Popular y Belaunde (1980-1985), el mismo que había sido derrocado por un golpe militar en 1968.

Dicho régimen militar lo presidió, en sus primeros 7 años, el General EP Juan Velasco Alvarado, y luego el General EP Francisco Morales Bermúdez (1975-1979), en suerte de golpe dentro del golpe. La primera fase, así se le llamó, tuvo un sesgo populista de izquierda nacionalista con Velasco. De tal manera que desarrolló una serie de reformas internas que, al menos en teoría, habría de beneficiar a las masas trabajadoras del Perú, del campo y la ciudad. De ahí que buena parte de la izquierda peruana de los 70 se plegó a este régimen, y colaboró con sus políticas desde diferentes puestos públicos. Poco a poco se fue viendo la verdadera naturaleza del Velascato, ya que dichas reformas para la modernización del país eran, en verdad, la potenciación del mercado capitalista local, y ampliar así la base económica y el mercado interno de la burguesía nacional, principalmente. Como ha solido pasar en el Perú, las élites empresariales y afines entendieron poco o nada sobre dicho proyecto, y acusaron rápidamente al general Velasco y adláteres de comunistas y un sinfín de calificativos tan falsos como torpes.

Al final de la segunda fase –de corte económico más bien liberal–, ya desgastado el régimen militar por una creciente ola de protestas sindicales y masivas, se retornó al régimen constitucional, y para muchos las cosas volvían de este modo a la normalidad de los años 60. Se equivocaban, por cierto: nada vuelve a ser igual en la historia, aunque lo parezca. Por ironías del destino, quien ganó la votación presidencial fue aquel partido y aquel candidato que habían sido defenestrados por la cúpula militar que dio el golpe de Estado en 1968. Sin embargo, esta segunda oportunidad venía con sorpresa. En la sierra meridional del Perú (Ayacucho), una fracción de la izquierda peruana había decidido iniciar la lucha armada, siguiendo el clásico molde de la guerra de guerrillas propugnada, prácticamente, por el grueso de la izquierda peruana y latinoamericana desde el triunfo de la revolución socialista en Cuba (1959) en adelante.[1] En efecto, a fines de los 70, “Sendero Luminoso” dio por cerrada lo que denominó la reconstitución del Partido Comunista del Perú -fundado en 1928 por José Carlos Mariátegui-, afirmando haber expulsado a la facción revisionista del seno de dicha organización de masas. Con una línea ideológico-política de sesgo maoísta, daba inicio a la “guerra popular” que el régimen de Belaunde no entendió ni, en consecuencia, pudo contener con las fuerzas policiales en el interior del país. Por lo que debió recurrir, segunda ironía histórica, a quienes lo habían sacado del gobierno 12 años antes: decidió el ingreso del ejército y las fuerzas armadas para reprimir los focos guerrilleros en la sierra peruana.

Diversos hechos empezaron a acontecer en la coyuntura nacional, y la denominada guerra popular senderista alcanzó cada vez mayores cuotas de violencia y amenaza para la institucionalidad demoburguesa recién retomada. El país se polarizaba sin pausa, y durante los primeros cinco años de los 80, la prédica de Sendero fue captando apoyo y adhesión en diversos sectores y zonas pauperizadas del país, al mismo tiempo que se granjeaba enemigos acérrimos entre los sectores dominantes, también hay que decirlo. En 1985, tocaba cambio de gobierno, y se convocó a elecciones presidenciales. La izquierda peruana había articulado, desde comienzos de la década, una amplia organización unitaria, con la que había ganado las elecciones municipales en la capital (Lima, 1983), con el triunfo de su presidente, el abogado Alfonso Barrantes Lingán. Recuerdo haber asistido a diversos mítines  y actos públicos de apoyo a esta candidatura, así como, luego, a sendas actividades, cuando aquel abogado cajamarquino fue postulado, en 1985, como candidato presidencial por la Izquierda Unida (abigarrada conformación de partidos y organizaciones de izquierda en el Perú de aquellos años). Recuerdo haber apoyado dicha candidatura y dicho proyecto.

Y es que, desde fines de mi secundaria, consideré –hasta hoy– que solo el socialismo podía ejercer justicia en un país tan escindido como este, gobernado por élites de mentalidad colonial, y atravesado por una serie de terribles prejuicios, discriminaciones y resentimientos desde épocas pretéritas. Sigo pensando que nada diferente a un auténtico proyecto de socialismo de masas podrá cambiar esta realidad, en términos de justicia, democracia y prosperidad para las mayorías. Los sucesivos gobiernos peruanos, desde los 80 hasta ahora, la corrupción galopante en las altas esferas del poder, la sublevante experiencia del fujimorato, con la complicidad de una serie de caciques y mandamases civiles y militares nativos, son apenas otros factores que me han ido confirmando que solo una revolución desde abajo podrá cambiar de raíz este estado de cosas. Algo que hunde sus raíces en la historia compleja y dramática que ha tenido el Perú desde aquellos siglos de colonización española, pero también desde la fundación de una república criolla, en el siglo XIX, de espaldas a los intereses de las masas trabajadoras del país.

Así que, a mediados de los 80, me hallé ante mi estreno de elegir por votación universal, secreta y obligatoria (sí, en este país, el voto es democrático pero obligatorio: sino se vota se paga con multa y otras sanciones). Sin dudar, mi voto fue por la Izquierda Unida y por su candidato presidencial Alfonso Barrantes. Para representantes en el Congreso, si no recuerdo mal, voté por Henry Pease -quien era mi, por entonces, respetado profesor del curso “Realidad Social Peruana”, en la Universidad Católica- y por Javier Diez Canseco, quien había sido, en los 70, presidente de la Federación de Estudiantes de la Pontificia Universidad Católica del Perú (FEPUC). Con el  tiempo, y con las aguas, la dirigencia estudiantil de universidades privadas como esta iría perdiendo protagonismo político, al ganar terreno cierta abulia y desconcierto ante los sucesos del país, sobre todo en la década siguiente. La aplanadora represiva del fujimorato, en los 90, también tuvo mucho que ver en esta lamentable historia.
Quienes apostamos por dicho camino electoral, con la Izquierda Unida como la mayor fuerza electoral de izquierda en Sudamérica, contábamos con que si no se ganaba la presidencia al menos podría articularse un frente poderoso que, tarde o temprano, ganase el gobierno del país, y comenzara a implementar políticas de justicia y democracia concretas, golpeando simultáneamente intereses de los grupos dominantes. Es decir, construyendo socialismo a la vez que se combatía el régimen capitalista, subordinado a intereses multinacionales, heredado de décadas pretéritas. El rival de dicho frente, y de Barrantes Lingán, era nada menos que el otro partido con carácter de masas fundado en la misma época del PCP, a inicios del siglo XX: el Partido Aprista, aquella vez acaudillado por su secretario general, un joven diputado de verbo encendido llamado Alan García Pérez. Era un candidato carismático, que se había enfrentado en el Parlamento a algunos representantes de la rancia oligarquía peruana (su performance más recordada es cuando increpó, cara a cara, al ministro de economía del gobierno belaundista, Manuel Ulloa, por las políticas antipopulares implementadas por el segundo belaundismo). Barrantes, en cambio, era un reposado abogado provinciano, ex aprista, de mayor edad que García, pero cuyo carisma residía, probablemente, en su ironía cálida y su manejo de categorías marxistas que esgrimía en una oratoria más bien didáctica antes que incendiaria. En dicha votación por la presidencia del país, el candidato del Apra obtuvo 53%, mientras que el de Izquierda Unida obtuvo 25% de los votos válidos. Sin embargo, García no obtuvo la mitad más uno de los votos emitidos, como mandaba la constitución vigente, por lo que se imponía una segunda vuelta. Quienes habíamos confiado nuestra fe y deseo de un Perú socialista, teníamos gran expectativa en los siguientes pasos del frente de izquierda. Mientras tanto, la lucha armada de “Sendero Luminoso” seguía remeciendo, sobre todo el interior del país, a la vez que cuestionaba toda participación en la justa electoral por considerar que dicho camino desviaba a los sectores populares de sus verdaderos objetivos y estrategias. En ese trance dramático, la dirigencia del frente de Izquierda Unida, y principalmente su candidato, Alfonso Barrantes, decidieron declinar en  favor de la candidatura aprista, supuestamente para evitar la desunión nacional y consolidar el recién retomado camino constitucional, convirtiendo a Alan García, de esta manera, en el primer presidente aprista de la república peruana en la historia azarosa de este partido populista.

Eso fue un baldazo de agua hirviente sobre muchos de nosotros, jóvenes y no tan jóvenes, militantes o no. Desde entonces, la izquierda legal peruana empezó a caer en el mayor de los vacíos y descréditos políticos, y su impresionante caudal electoral fue reduciéndose a niveles ínfimos, hasta llegar a un porcentaje más que ridículo si consideramos la alta votación obtenida a comienzos de los 80 (Izquierda Unida se disolvió definitivamente cuando, en 1992, obtuvo una votación por debajo del mínimo requerido para ser considerado partido político y Barrantes se retiró de la vida política). Una serie de factores han de explicar lo anterior, pero estoy seguro de que la historia aquí narrada tuvo peso para el merecido descrédito de dicho frente y de la opción de izquierda electoral, lo cual, de paso, también contribuyó al desprestigio de los partidos políticos en el Perú. De ahí que, a fines de los 90, quienes  contendieron por la presidencia fueron dos candidatos no adscritos a ningún partido político: el célebre novelista Mario Vargas Llosa, y un prácticamente desconocido ingeniero agrónomo Alberto Kenya Fujimori. Incluso muchos consideran, hasta hoy, que un factor que contribuyó a hundir la bullente candidatura liberal de Vargas Llosa fue su alianza con partidos de la derecha tradicional peruana, mientras que el otro candidato mantuvo su imagen de  “independiente” y de “gente como uno” (Fujimori usó hábilmente sus rasgos orientales para mimetizarse con la masiva población migrante china, y con el pueblo peruano, aunque tenga en verdad ascendencia japonesa), y así ganó, con las consecuencias por –casi– todos conocidas.

Toda esta historia es para explicar mejor las razones que me han ido llevando a no volver a votar por la izquierda legal en el Perú. En las elecciones pasadas, cuando el ex comandante EP, Ollanta Humala, disputó la presidencia del país contra la representante del fujimorato, la hija de Fujimori: Keiko, lo que aún queda de dicha izquierda añeja se organizó en torno a aquel militar novato metido a la política activa, quien debió ir moderando su discurso protochavista, de ribete populista-radical, al ritmo de una campaña donde la figura de centro iba ganando posición, en buena media por presión de sectores de la derecha nacional e internacional. La izquierda peruana apostó, una vez más, por un candidato que quedaba lejos de sus fueros. Al igual que hiciera, al inicio sobre todo, con Alberto Fujimori, o también luego, con el economista Alejandro Toledo (formado en Estados Unidos -en la Universidad de San Francisco, y en la Universidad de Stanford-, un país con quien desde los 70 mantiene importantes vínculos comerciales y políticos como consultor, conferencista y profesor universitario), esa izquierda buscó a alguien de quien auparse para tener alguna representación en el aparato estatal, ya sea en cargos del Ejecutivo, en el Parlamento, o en algunos otros sectores públicos. Se trata, en verdad, de una izquierda que ha ido retirando las banderas de lucha contra el establishment, y que desembozadamente cree en el régimen constitucional, que ha renunciado a cualquier otro proyecto o vía que no sea la electoral, y que rápidamente condena cualquier propuesta de cambios políticos radicales en las estructuras políticas. Es decir, se trata de un sector que sirve perfectamente de acompañamiento y aderezo legitimador a la maquinaria institucional de los sectores hegemónicos en el país. A estos les conviene contar con piezas de recambio, y con figuras y figurones que den alguna imagen de progresismo. No  siempre se puede gobernar con mano dura, ni imponer sin chistar modelos neoliberales como sucedió durante los años 90 con el fujimorato. De tal modo que aquella izquierda peruana ha mutado en suerte de socialdemocracia occidental, y su bandera ha perdido el brillo, la intensidad y el norte de otroras épocas.

Cuando hubo votaciones para autoridades municipales en el 2010, al igual que hace más de dos décadas, no fui a votar, ya que dejé de creer en el sistema electoral peruano. Pienso que los políticos y autoridades así elegidos difícilmente podrán hacer cambios profundos y perdurables. Es más, creo que la mayoría de ellos desean usar sus cargos –en caso los obtuviesen– para medrar y enriquecerse, o cultivar un capital simbólico a su favor, con apetitos individuales encubiertos para arribar a diversos escalafones del poder. Sin embargo, a pesar de todo, o quizá por conocerla un poco, no me disgustó que la alcaldía de Lima la ganase Susana Villarán[2]. Sabía que difícilmente podría esperarse de ella o su equipo algunos cambios de fondo, menos aún desde un municipio, por más que se tratase del de la capital del país. Pero me parecía una persona no corrupta, y con algunas ideas de reformas que podrían hacerle bien a una ciudad colapsada y con síntomas de sicosis colectiva (reflejada en asuntos como su tráfico patológico, sus barrios caóticos y desiguales: algunos enrejados y con guachimanes paranoicos, sus mercados y atención sanitaria en crisis, entre otros rasgos urbanos de ese talante). Pensé que algo podría hacerse, al respecto, desde la Municipalidad. Y además, por supuesto, no simpatizaba en absoluto con las otras candidaturas, ni con la de la derecha tradicional representada por el PPC y Lourdes Flores, ni con la de Castañeda Lossio, el ex alcalde limeño acusado de tráfico de influencias, peculado, asociación ilícita y realizar obras sin debidas licitaciones. Por lo que no me pareció mal que Villarán sea, además, la primera mujer que ganase dicho puesto de alcaldesa.[3]

Sin embargo, una serie de problemas vinculados a la poca capacidad y experiencia de gestión pública de ella y su equipo comenzaron a ponerla contra las cuerdas, ante las críticas de sus detractores, muchos de los cuales, por cierto, provienen de aquellos grupos que fueron derrotados en la pasada cita electoral. Su principal rival político hasta el día de hoy, qué duda cabe, es el ex alcalde Luis Castañeda, quien fue investigado por Villarán desde que asumiera su cargo de alcaldesa, por malos manejos de los fondos de erario público. El criollón orgullo del ex alcalde no pudo más y explotó, despotricando como nunca de quien lo acusaba, venciendo la sinuosa parquedad que lo caracteriza. Otros grupos políticos, vinculados a trayectorias de corrupción y mafias enquistadas en el Estado, se han plegado a dicho sector, como el fujimorato y –cuándo no– la cúpula del Apra, además de sectores sociales como, por ejemplo, una parte de los transportistas, que no quiere dejar de succionar viejos beneficios a costa del bienestar de la mayoría de ciudadanos en la capital del Perú.[4] De ahí que estos sectores, aprovechando algunos errores de gestión así como de mal manejo de la imagen pública de Villarán y su equipo, lanzaron la campaña para la revocatoria de la alcaldesa y los miembros de la comuna limeña. Luego de algunos tiras y aflojas, sumaron los votos necesarios, y en esas estamos ahora, ad portas del próximo 17 de marzo cuando se realizará la votación por el SÍ (revocar) y por el NO (revocar).

Una vez más, el dilema principal está planteado. ¿Asistir o no asistir a dicha votación? ¿Participar o no en su lógica y sus consecuencias? Los intereses mezquinos, mafiosos y autoritarios, que están detrás de la campaña del SÍ a la revocatoria, me decidieron desde el primer momento a no votar de ninguna manera por esta opción. De ahí que tenía en mente, rompiendo mi posición de no volver a votar en ningún proceso electoral peruano, asistir este 17 a votar por el NO, para no permitir que dichos grupos consiguiesen ningún triunfo contra algunos cambios que la actual comuna limeña viene implementando y que me parecen buenos (reforma sustancial del transporte público, traslado de los comerciantes del Mercado Mayorista de La Parada al Mercado de Santa Anita por razones de seguridad y salud pública –más allá de los cruentos sucesos y errores al inicio de dicho operativo–, así como su amplio proyecto cultural en marcha, entre otras acciones). Tampoco deseo que ninguno de quienes están dirigiendo dicha campaña por la revocatoria municipal vuelvan a tener cuotas de poder en este país, aunque sé que así pierdan en este proceso volverán a tener algunos cargos de responsabilidad política, porque lamentablemente las cosas nunca cambian por votos de más o menos.

Sin embargo, he comenzado a ver conocidos rostros y posiciones de la tradicional derecha peruana acompañando la campaña del NO a la revocatoria municipal, como Mario Vargas Llosa, el ex presidente Alejandro Toledo, el ex Ministro de Economía Pedro Pablo Kuczynski, entre otros políticos de dicho espectro (lo de “espectro” es literal en esta ocasión), así como mediáticas personalidades del deporte y la atrabilaria farándula local, todo lo cual me hace dudar de si realmente un voto por el NO está favoreciendo algo de lo que yo he deseado para este país y esta vida: algo afín a una opción de izquierda y un compromiso por llevar a la práctica el socialismo. Pienso que no. Creo que si algo parecido a una izquierda honesta queda todavía, en esta campaña ha sido cooptada, o se ha dejado capturar -que es lo usual y peor, por esos sectores de una derecha, ¿cómo llamarla?, menos grotesca que la llamada “derecha bruta y achorada” que se halla tras la campaña del SÍ. Pero que, finalmente, representa a los mismos sectores políticos conservadores y contrarios a los intereses mayoritarios. Creo, en verdad, que casi no hay izquierda en este tipo de citas electorales, y que aquellos ideales y objetivos en los que he creído hasta el día de hoy se hayan representados, probablemente, por movimientos populares, por ciertas protestas regionales, y tal vez por dirigencias aún en formación fuera del ámbito electoral tradicional. No quiero volver a apostar, ni siquiera por razones coyunturales o tácticas, en proyectos en los que no creo. Y aunque, sinceramente, deseo que el gobierno de Susana Villarán logre cumplir con algunas reformas urgentes que los habitantes menos pudientes de esta ciudad destrozada necesitan para, al menos, vivir un poco mejor, ya no considero que deba ir a votar por ninguna de las dos opciones en disputa. Tampoco pienso que deba antagonizar con todos aquellos que deseen votar por el NO. Sé que hay cierta gente sincera que cree que así han de cambiar las cosas en esta ciudad y este país. Yo pienso que solo el poder popular, y opciones fuera del ámbito legal, han de cambiar de raíz y perdurablemente, con justicia y democracia auténticas, la realidad y la vida.

Como lo señalé en otro artículo, respecto de las pasadas elecciones presidenciales, cuando muchos amigos y amigas pensaban que un gobierno de Humala no solo frenaría la asquerosa reproducción política del fujimorato sino que implementaría sendos cambios a favor de las mayorías trabajadoras (las masivas protestas contra las políticas mineras son solo un síntoma de lo errada que estaba dicha concepción), pienso que es importante dejar sentada una posición alternativa, no importa si por ahora minoritaria, de que todo puede y debe cambiar no necesariamente dentro del régimen electoral. [5] Las elecciones son, como empecé a pensar desde  que, en plenos 80, vi el abrazo entre Barrantes y Alan García -además de otras imágenes sublevantes como esas-, apenas un juego a favor del poder de la élites en el país, para hacer pensar a todos que el Perú –todo el Perú– avanza, y que con nuestro voto podemos dirigir el rumbo de los acontecimientos a nuestro favor. Hace tiempo que descreo de eso. Hace tiempo que decidí jugármela por una opción que, de seguro, no es la más popular, en estos tiempos de desangelada política, pero que para mí al menos es la más honesta y auténtica. [6]

Así que este 17 de marzo mi opción es no votar. No viciar ni votar en blanco, porque ello sería igual a participar de la lógica del régimen electoral (y, de paso, ceder al absurdo e irritante chantaje del voto obligatorio que sigue vigente contra todo sentido verdaderamente democráticoburgués). Se trata de una posición y un acto no solo de negación, sino que, en vista de todo lo expuesto, expresan la voluntad de construir el socialismo, en el Perú y el mundo, por vías que quedan fuera de las opciones que el poder impone a los supuestos ciudadanos libres y soberanos. En este sentido, me considero quizá próximo a quienes en otras partes del mundo buscan opciones diferentes a las ya establecidas institucionalmente. No voy a sumarme a un grupo como los indignados de España, por poner un ejemplo actual, porque en ese tipo de conglomerados hay una heterogeneidad en la que cabe prácticamente de todo. Pero sí considero que en opciones como esas, ha de haber colectivos de personas sinceras y que están por un mundo verdaderamente nuevo, con nuevas prácticas y opciones. Se trata de hacer que la imaginación política y cultural se ponga en marcha. Se trata de que esos caminos imaginados, colectiva e individualmente, empiecen ya mismo a hacerse realidad. Ese es el camino por el que decidí a apostar desde hace tiempo. Confío estar en el camino correcto, y contribuyendo a él desde mis labores diarias, e incluso con un rápido artículo como este. Todo ha de ser poco, pero sé y siento que al menos es. Y eso me basta, por ahora.

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NOTAS
[1] Al respecto, caben varias precisiones. Quizá la principal sea que  si el PCP-SL propugnó la guerra de guerrillas, no lo hizo desde la perspectiva foquista, al estilo cubano, sino en función de construir bases de apoyo, en la línea maoísta, la cual era una de las tantas versiones de la militancia partidaria socialista por aquellos años en el país. Otra cuestión adicional es que, al parecer, a Acción Popular (AP) y su líder Belaunde -netos representantes de la privatización y penetración del capital norteamericano en el Perú- les persigue cierto tipo de acontecimientos. Además de los ya señalados, cabe recordar que en su primer gobierno (1963-1968) también debió enfrentarse a las guerrillas del MIR y del ELN, que fueron derrotadas por el ejército peruano rápidamente. La de los años 80, iniciada durante el segundo gobierno de AP, como queda dicho, no continuó dicha experiencia foquista; pero es indudable que Sendero la tuvo como referente, y que el modus operandi de aquella le sirvió como lección para iniciar su lucha armada con diversas tácticas y estrategias, al punto que lo de “Sendero Luminoso”, en un marco internacional más bien adverso (por la caída del regímenes otrora socialistas que devinieron en burocráticos, y el agresivo despliegue del neoliberalismo), duró alrededor de 15 años.
[2] Susana Villarán de la Puente (Lima, 1949) fue Ministra de Promoción de la Mujer y del Desarrollo Humano durante el gobierno transitorio de Valentín Paniagua, luego de la debacle del fujimorato. En el 2002, fue la primera “Defensora de la Policía”. Postuló a la Presidencia de la República del Perú, en el 2006, y obtuvo el sétimo lugar con 0.62% de los votos válidos. Es presidenta del Partido Descentralista “Fuerza Social”, con el que llegó, en octubre del 2010, a ser la actual burgomaestre de Lima. Fue asesora en la Municipalidad Metropolitana de Lima, desde 1983 hasta 1985, y trabajó para el alcalde Alfonso Barrantes. En el marco de la campaña para la Alcaldía de Lima, Villarán expresó que su candidatura representaba “una izquierda moderna, democrática y progresista”.
[3] El abogado Marco Tulio Gutiérrez, uno de los principales promotores del proceso de revocatoria y aliado del ex alcalde Castañeda Lossio, dio estas declaraciones públicas, jugando torpe y machistamente con las opciones del SÍ y del NO: "Las damas siempre dicen que no y acaban diciendo que sí" http://www.youtube.com/watch?v=unRUB1WErj0
[4] En esta campaña, el caso del partido aprista es particular, ya que muchos analistas consideran -me incluyo- que el mal llamado “partido del pueblo” se halla, más bien, acumulando fuerzas para la siguiente campaña presidencial de su heliogábalo líder: Alan García.
[5] Véase “Perú ante la segunda vuelta electoral. ¿Y dónde está el piloto?”: http://letras.s5.com/ca020611.html
[6] Al respecto de las votaciones electorales y el verdadero poder detrás de los gobiernos, cito estas declaraciones, por ser afines a las que aquí sostengo, de Jorge González, ex vocalista de la banda Los prisioneros, en su conferencia de prensa previa a su presentación en el reciente festival de la canción de Viña del Mar en Chile:http://www.youtube.com/watch?v=Sb7rMAwN6jc

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ENLACES RECOMENDADOS
-Javier Gravich.  “¿Esa Lima que se viene?”:
http://lapizymartillo.blogspot.com/2013/01/esa-lima-que-se-viene.html
-Gabriel Adrián. “Derecha y la ‘izquierda’ caviar se unen en defensa de Susana Villarán”: http://eldiariointernacional.com/spip.php?article3647
-Juan Carlos Ubilluz. “Interrumpiendo la buena educación gubernamental de Susana Villarán”:http://www.revistaideele.com/ideele/content/interrumpiendo-la-buena-educaci%C3%B3n-gubernamental-de-susana-villar%C3%A1n

viernes, 15 de marzo de 2013

YO NO SOY PESCADOR: YO SOY EL PUEBLO PERUANO/ Marcos Kisner Bueno




Hace pocos minutos, el Presidente de la CONFIEP, Alfonso Garcia Miro Peschiera ha dicho en una entrevista a Jaime de Althaus que el tema de la pesquería y todo lo que ello implica de corrupción y robo al pueblo peruano debe tratarse de espaldas a la opinión publica, pues es un tema eminentemente técnico. Literalmente hasta el propio Althaus se ha mostrado en desacuerdo.  Ese es el pensamiento retrógrado y antidemocrático de estos sinvergüenzas de la gran empresa privada.
En estos momentos en que Ollanta Humala, arreado por su mujer y por la ultraderecha, se ha lanzado contra los industriales pesqueros, es bueno tener la siguiente reflexión de Marcos Kisner, director de la 
REVISTA PESCA y uno de los técnicos que colaboro inicialmente con este gobierno.
 


YO NO SOY PESCADOR: YO SOY EL PUEBLO PERUANO
 
Yo soy el pueblo peruano, no soy pescador; pero las leyes vigentes dicen que el pescado es patrimonio de la Nación, o sea que es mío y que el Estado lo administra y permite que algunos lo pesquen.
Hoy día los que pescan, grandes y chicos se quejan pelean y exigen al Gobierno que los dejen pescar más o donde quieren...no lo sé. No me interesa tampoco el detalle técnico, legal o macroeconómico porque no lo entiendo. Soy solamente el pueblo peruano, dueño del pescado del mar, ríos y lagunas de mi tierra. Lo que me interesa saber es cuanto recibo yo por cada kilo de pescado que unos pocos se llevan de mi mar, ríos y lagunas.
Yo no soy pescador, no trabajo para la pesca ni las empresas pesqueras son mis clientes ni mis proveedores, así que no recibo nada directamente de ellos. Solo recibo los beneficios de los impuestos que ellos pagan y que el Estado distribuye o invierte en infraestructura. Pero ante la bulla en los medios de comunicación por mi pescado, quisiera que el Estado me diga cuantos pescadores hay, cuanto pescado se llevan cada año y cuanto me pagan a mí, el dueño del pescado, por lo que se llevan. Sé que deben pagar un impuesto por sus ganancias que se llama renta de tercera categoría y que de ahí la mitad se va al canon pesquero; pero quiero saber cuánta utilidad tiene cada uno de ellos y cuánto impuesto pagan. No quiero saber grandes cosas, solo una puntual: cuánto pagó cada uno. Sé también que algunos, no todos, pagan unos derechos de pesca, de los cuales la mitad se va también al canon pesquero y la otra mitad se queda en el Ministerio. Quiero saber cuánto pagó cada uno y quiénes no pagaron porque no quisieron o porque la norma no los obliga a pagar. Quiero saber en que gastaron el dinero del canon los gobiernos regionales y las Municipalidades. Quiero saber en qué se gastó su mitad el Ministerio.
Finalmente solo quiero saber cuánto dinero recibe cada habitante del Perú, o sea los dueños del pescado por cada kilo con el cual unos cuantos ganan dinero. Así como dicen el consumo per cápita de pescado, quiero saber cuánto gané por cada kilo de pescado capturado. Quiero inclusión, como dice el Presidente. Quiero que me incluyan en las ganancias del negocio pesquero en forma justa.
Quiero saber cuánto cuesta limpiar las bahías contaminadas por plantas y lanchas, cuándo las limpiarán y cuánto costará, así como saber quién pagará por esa limpieza y hasta cuándo deberemos soportar la contaminación del humo y los olores de las plantas.
Quiero saberlo para decidir si esas gentes que salen en televisión a reclamar y argumentar con técnica, ley o economía, tienen el derecho moral a reclamar sobre pescados que son míos y por los cuales yo debo recibir algo. Por eso quiero saber cuánto recibo y cuánto cuesta reparar el daño que le causan a mi mar, ríos o lagunas. Quiero saber si estoy ganando o estoy perdiendo y si solamente algunos están ganado a expensas mías, yo que soy el pueblo peruano, desorganizado y sin defensor alguno.
Y si yo tengo que reclamar y quejarme, así como hacen ellos, también me sentiré con no solo el derecho, sino con el deber de organizarme y salir a reclamar, bien sea directamente como pueblo o a través de mis organizaciones sociales o gobiernos locales. Si yo no puedo participar en las grandes decisiones, quiero que mi Gobierno me represente y defienda mis intereses. Si mi gobierno me defiende bien, yo lo apoyaré. Si no me defiende bien, tendré que defenderme sólo de alguna manera. Pero no quiero ser un convidado de piedra en un negocio en el cual unos pocos ganan nada más y yo, el dueño, gano nada, gano poco, o una cantidad injusta y/o no se invierten bien mis ganancias.
Marcos Kisner Bueno


miércoles, 13 de marzo de 2013

OPINIÓN DEL NOVELISTA WALTER LINGÁN SOBRE ESTE SS


El escritor Walter Lingán, radicado en Alemania, hace una reflexión sobre mis últimos libros. Aquí el apunte recogido del fb:

La economía va viento en popa. ¿Será por eso que andamos casi desnudos?

Les advierto que para acercarse a los textos de Rodolfo Ybarra hay que ir armados de un mínimo de lecturas previas, hay que ingresar prevenidos a exponerse a un singular ataque de cultura y filosofía que de pronto aparecen en cualquier renglón o entre los pliegues de cualquier párrafo amenazando traerse abajo toda nuestro supuesto bagaje aprendido en institutos o universidades, hay que introducirse en la maraña de su escritura de selva virgen con “machete en mano”, como diría Gregorio Martínez. Hasta el momento me ha sido imposible leer su poesía, que “a priori” ya la imagino demoledora. Lo primero que empecé a devorar con ansiedad ha sido “Discursos contra La bestia tricéfala” (Hipocampo editores, Lima. 2009), una colección de ensayos e historias producto de la convergencia de Rodolfo Ybarra con otros dos autores, para mí hasta ese entonces casi desconocidos, me refiero a Arturo Delgado Galimberti y Rafael Inocente que había publicado “La ciudad de los culpables” (Editorial Zignos, Lima. 2007). Los tres integran una banda literaria de sumo cuidado. Después Rodolfo Ybarra publica da a conocer “Matagente” (Temática, 2012), donde destila sangre y crimen con salvaje elegancia y sabiduría al mejor estilo del uruguayo Daniel Mella (“Derretimiento”. Trilce, 1998) y Bret Easton Ellis, conocido por sus novelas “Menos que cero” (Anagrama, 1986) o “American Psycho” (Ediciones B, 1991). La novela de Ybarra es todo un manual para cometer el asesinato perfecto acompañado de sendas discusiones con famosos filósofos, psiquiatras y, por que no decirlo, contra el sistema establecido. Y la guerra interna también es un buen motivo para publicar la novela corta “Secreto de estado” (Arteidea, 2012), mas cuando vemos que los vencedores de siempre y sus acólitos siguen mostrando sus reflexiones sobre esta fase de la historia a espaldas de la verdad, la crisis moral y política de la clase dirigente ha convertido en héroes a los criminales uniformados, la Comisión de la Verdad y la Reconciliación sigue despertando los cuestionamientos de los grupos enfrentados (Estado y subversión) y cuando seguimos observando que la cuota de muertos lo sigue proporcionando el pueblo que protesta en defensa de la vida y sus derechos. En esta suscinta novela Ybarra mezcla ficción y realidad en las palabras de un militar que participó en la guerra trayéndose abajo la supuesta teoría de que “la guerra de baja intensidad” fue obra de unos locos, sino más bien se confirma que la guerra antisubversiva fue planeada en las más altas esferas de los gobiernos de turno durante los 30 años que duró el conflicto. Paso a paso sabremos, como se dice en mi tierra, la verdadera verdad. Les invito a leer, porque sólo la lectura nos hará libres.

sábado, 9 de marzo de 2013

BREVE SOBRE EL ESTADO

Los amigos del espacio 'Politik Inmortal' me solicitaron una opinión sobre el estado, la única condición fue ser breve, un minuto. Aquí el registro:
 

sábado, 2 de marzo de 2013

5to. FESTIVAL DE ARTISTAS URBANAS




5to. FESTIVAL “NOSOTRAS, ESTAMOS EN LA CALLE
 Del 5 al 12 de marzo, en diversos horarios
Jueves 7 de marzo, Inauguración del Festival Auditorio del Centro Cultural de España, Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz, Lima
Ingreso libre


Dentro del marco de celebración del Día Mundial de la Mujer, del 5 al 12 de marzo se realizará el 5to. Festival *Nosotras estamos en la Calle*, evento de cultura urbana y expresión femenina organizado por Marypussy crew y Los Marginales y con el apoyo de la Municipalidad de Lima - Gerencia de Cultura, Centro de Documentación Flora Tristán, Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, el Centro Cultural de España y más organizaciones.

El festival de arte femenino cuenta con la participación de diferentes manifestaciones artísticas y de creación, desarrolladas por mujeres de agrupaciones artísticas y colectivos que mostraran su trabajo en las diferentes vertientes como el graffiti, murales, poesía, performance, arte utilitario y artesanía, música y se desarrollará un conversatorio sobre el estado del arte femenino en Latinoamérica y talleres.

En esta edición contaremos con la participación de Artistas Urbanas y muralistas de Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, Brasil, Mexico  y Perú, las cuales desarrollaran su arte en la fachada del CC España y en las paredes de El Carmen en Comas con la colaboración  del FITECA descentralizado y en Villa El Salvador, en el colegio Juan Velasco Alvarado, con la participación de Arena y Esteras, los días 10 y 11 de marzo respectivamente.

El 7 de marzo se realizará la inauguración del Festival en el CC España a las 7:30 p.m. con conversatorio sobre el arte urbano e Intervenciones en Latinoamérica, con la participación de las invitadas internacionales. Video promocional del 5to festival. Presentación musical del grupo hip hop femenino HDU (Hermanas del Underground) y presentación perfomática de break dance con danza de tijeras.

Muralización en el CC España
El viernes 8 y sábado 9  de marzo, en la fachada del Centro Cultural de España, se realizará la intervención mediante diferentes técnicas artísticas graffiti, mural, fotografías, stencil, pegatina  y demás. Con la participación de más de 20 artistas locales y extranjeras.

También se realizará la Feria de Producción y Organizaciones de Mujeres, los días 8 y 9 de marzo de 11:00 a.m. a  8:00 p.m. - Plaza Washington. Instalación de stand de exposición y venta de producción alternativa creada por mujeres en literatura, arte utilitario, artesanía, diseño de indumentaria, música, de material informativo de temática femenina o de interés social y de organizaciones sociales femeninas.

Por la noche tendremos performance, recital poético y conciertos con Ysabel Omega, HDU Crew, Sipas Crew, Atraso Menstrual, Jecka, Susana Ilizarbe, Fábula, Batucada Parió Paula, Consuelo cantautora, María Sanrango, Naiara Es, Mary Z y Margot Palomino.


Agradecemos su difusión.

Contacto:
nosotrasestamosenlacalle@gmail.com
monica miros: 985901656